El envejecimiento visto a lo largo de la historia

El envejecimiento no sucede de un día para otro, se trata de un proceso complejo en el que influyen muchos factores, cuyos efectos se acumulan con el paso de los años. Este proceso universal, no ha recibido la misma consideración a lo largo de nuestra historia, cada época ha marcado un antes y un después en la forma de asumir el envejecimiento

Por Dra. Rosa López Fernández (*)

Imagen ilustrativa: cultura10.org

El envejecimiento, no ha sido entendido de la misma manera a lo largo de la historia. Tampoco ha sido lo mismo envejecer para hombres que para mujeres, apenas existen referencias acerca de la mujer anciana a lo largo de la historia en las distintas civilizaciones.

La mujer, y en especial la anciana, ha sido excluida y relegada a un segundo plano, asumiendo básicamente un papel destacado en el ámbito doméstico y familiar (Chaparro, 2016).

A continuación, se hará un breve recorrido de como ha sido visto el proceso del envejecimiento a través de la historia.

Época¿Cómo se veía la vejez?
Prehistoria (Desde los homínidos hasta 3300 a.C.).                La esperanza de vida era muy breve a causa de las luchas, la caza y las enfermedades, por lo que no había muchas personas ancianas. Las personas que alcanzaban una edad poco habitual eran consideradas casi sobrenaturales. El viejo era visto como la esencia de la sabiduría. Se le atribuían capacidades para curar enfermedades, adivinar el futuro y hablar con los espíritus. Los cuidados de las personas mayores se realizaban en el seno de la familia.
Época¿Cómo se veía la vejez?
Antigua Grecia (Desde 1200 a. C. hasta 146 a. C).En Esparta, sociedad guerrera, los hombres mayores de 60 años eran relevados del ejército y se ocupaban de mantener el orden.  El poder estaba en manos de los ancianos, que eran más ricos e inculcaban a los jóvenes el respeto por los mayores. Cuando Atenas se convirtió en el centro de la cultura clásica, provocó que la vejez se equiparase a una enfermedad, hasta la llegada de Hipócrates, que desterró esa idea.
Nuevo testamento (Redactado hacia el 170 d.C.).Los hebreos tenían una visión en la que los ancianos asumieron un papel fundamental, dirigiendo al pueblo y constituyendo un Consejo de Ancianos con gran poder de decisión en cuestiones religiosas y jurídicas.
Imperio Romano (Desde 27 a.C. – 476 d.C.).              Todo el poder se concentraba en el Senado, formado por ancianos, que eran los encargados de la administración, la justicia y las relaciones diplomáticas.  Los privilegios de los ancianos eran enormes y las clases más bajas de la sociedad los consideraban sabios y virtuosos. Esta autoridad ilimitada provocó, con el paso de los años, odio hacia los mayores. A partir del siglo v d.C., su poder se fue debilitando y la vejez fue vista como una etapa negativa.
Época¿Cómo se veía la vejez?
Edad Media (Entre el siglo V y el XV).  La vejez era considerada como una etapa oscura en la vida de las personas, el tiempo anterior a la muerte. La Iglesia se ocupó del cuidado de las personas mayores mediante la creación de hospitales para atender a los más desamparados.
Renacimiento (Desde siglo XIV y XV, llegando a su apogeo al iniciarse el siglo XVI). Se produjo una revalorización de la juventud y la belleza como idea de perfección. Por lo tanto, hubo un nuevo rechazo a todo lo que se pudiera considerar “viejo”, sinónimo de feo. A partir del siglo XVI, con el aumento de la esperanza de vida, la población anciana comenzó a verse con mejores ojos.
Edad Moderna (Desde 1492 – hasta 1789).                La industrialización y el descubrimiento de las vacunas y los antibióticos produjeron un significativo cambio demográfico debido a una importante prolongación de la esperanza de vida. El cuidado de las personas mayores en el seno de la familia fue convirtiéndose en algo habitual, costumbre que se prolongó en el siglo xx. El envejecimiento de la población trajo consigo la preocupación por el bienestar de los ancianos. Sin embargo, las personas mayores dejaron de ser tomadas en cuenta como transmisoras de sabiduría.  El trabajo pasó a ser la característica más valorada entre la sociedad
Época¿Cómo se veía la vejez?
Contemporánea (Desde 1789 hasta la actualidad).  Los ancianos son equiparados con los niños cuando ven disminuidas sus capacidades físicas y mentales. El cuidado de las personas mayores se siente como una obligación.

Al mirar la historia, los viejos han vivido una dualidad entre lo bueno y lo malo.

La vejez es un concepto que la sociedad ha establecido tomando en consideración tradiciones y convencionalismos que se han venido modificando a través de las diferentes épocas, lo que no debe caber duda alguna que es un proceso, al que se le debe prestar atención actualmente y modificar aquellos paradigmas sociales que van en detrimento de las personas adultas mayores.

Bibliografía:

Chaparro, A. (2016). La vejez vista desde la historia y las culturas. Federación Iberoamericana de Asociaciones de Personas Adultas Mayores (FIAPAM). Recuperado de https://fiapam.org/la-vejez-vista-desde-la- historia-y-las-culturas/

(*) Dra. Rosa López Fernández

Doctor en Investigación Interdisciplinaria, Coordinadora del diplomado en Cuidados a las personas adultas mayores: retribuyendo a la vida, una visión interdisciplinaria. Catedrática e investigadora en la Universidad Anáhuac, México

Filosofía del envejecimiento

Al envejecimiento y su historia le han precedido 5000 años, la preocupación por la muerte antecedió a la preocupación por el envejecimiento. Existe así un conjunto de observaciones, reflexiones y especulaciones filosóficas que reflexionaron sobre el avance de la edad, previos al establecimiento de la Gerontología como estudio científico

Por Dra. Rosa López Fernández (*)

Imagen ilustrativa: Nuno Lopes (Pixabay)

La vejez ha sido abordada en los textos antiguos, como señala Lehr (1980), en el Antiguo Testamento se destacaban las virtudes que adornaban a las personas mayores, su papel de ejemplo o modelo, así como guía y enseñanza.

La condición necesaria para afrontar con serenidad y sabiduría el envejecimiento sería el haber llevado una vida íntegra en las etapas anteriores de la vida (Lehr, 1980).

Platón, ofreció una visión individualista e intimista de la vejez, resaltaba la idea de que se envejece como se ha vivido y de la importancia de cómo habría que prepararse para la vejez en la juventud. Representando un antecedente de la visión positiva de la vejez, así como de la importancia de la prevención y profilaxis (Lowenstein, & Carmel, 2009).

Por su parte, Aristóteles mostraba lo que podríamos considerar las etapas de la vida del hombre: la primera, la infancia; la segunda, la juventud; la tercera la más prolongada, la edad adulta, y la cuarta, la senectud, en la que se llegaba al deterioro y la ruina. Consideraba a la vejez como una enfermedad natural (Lowenstein, & Carmel, 2009).

Aristóteles (384-322 a.c) trazó una imagen más negativa del anciano, en su Retórica, destacó el afán de disputa que se advierte en la edad avanzada e interpreta la compasión como una debilidad. Es el primero que aborda ampliamente una teoría del envejecimiento por causas en los pequeños tratados: «Sobre la duración y brevedad de la vida»; «Sobre la vida y la muerte»; y «Sobre la respiración», incluidos en la recopilación conocida como Parva naturalia. Veía la vida en términos de una combustión cuya sede era el corazón. No obstante, se debe advertir que hay dos modos en los que el fuego deja de existir: puede apagarse por agotamiento o por extinción (Lehr, 1980).

Estas dos visiones antagonistas y contradictorias de la vejez, que se dan ya en Platón y Aristóteles, van a verse representadas a todo lo largo de la historia del pensamiento humano. Así por ejemplo Cicerón sigue la idea positiva de Platón y Séneca sigue la línea de pensamiento de Aristóteles (Birren, 1996).

Cicerón conocía el relevante papel desempeñado por la sociedad, que determinaba las vivencias y el proceso del envejecimiento. En su obra Cato Maior de Senectute incluye multitud de datos acerca de las modificaciones experimentadas por la capacidad de rendimiento mental en la edad avanzada, lo ilustra con gran cantidad de ejemplos individuales tomados de la historia griega y romana, destacando los grandes hechos políticos, científicos y artísticos llevados a cabo por personas de más de 80 años y planteó:

Las facultades que se refieren al al mundo del espíritu crecen con la edad en los varones mejor dotados y de más clara inteligencia… dado que los ancianos son los que poseen entendimiento, razón y capacidad reflexiva. Si no hubiese habido ancianos, tampoco habrían existido los Estados” (Lehr, 1980, p 18).

Séneca, expresó con mayor vigor aún, que la vejez era una enfermedad incurable. Ciertas consideraciones histórico médicas respecto al proceso del envejecimiento lo contradijeron.

Una de las primeras publicaciones que sobre esta materia se reconoce, fue editada en el año 1236 por Roger Bacon, con el título de «La Cura de la Vejez y La Preservación de la Juventud».

Queda para el mundo del misterio, el intento de René Descartes (1596-1650) de encontrar la forma de prolongar la juventud, de la cual decía que era la principal meta de toda su filosofía. En una ocasión llegó a decir que se encontraba muy cerca de lograrlo. No es extraño que su muerte a los 54 años causara una conmoción entre sus discípulos.

Michel de Montaigne, en el siglo XVI, en su Ensayo “De la Edad”, planteaba:

Por eso soy de la opinión de que cualquiera que sea la edad a la que hemos llegado, es una edad que muy poca gente alcanza. Si lo normal es que los hombres no lleguen hasta allí, es señal de que nosotros nos hemos adelantado (Montaigne, 2005).

Si se habla del comienzo de la investigación científica en Gerontología, hay que hablar del siglo XVII, y en concreto de Francis Bacon, con su trabajo History of Life and Death (Historia de la vida y de la muerte). En este texto, Bacon planteaba una idea precursora que se cumpliría tres siglos después, a saber, que la vida humana se prolongaría en el momento en el que la higiene y otras condiciones sociales y médicas mejorasen. Ya en los siglos XVII y XVIII Francis Bacon y Benjamín Franklin esperaban descubrir las leyes que gobernaban el proceso de envejecimiento para establecer después un utópico rejuvenecimiento (Achenbaum, 2009).

Francis Bacon ya en su época planteó que la fortaleza natural en la juventud resiste muchos excesos cuyos efectos no se notan hasta la edad avanzada, «daos cuenta del paso de los años y no sigáis haciendo la misma cosa siempre, pues no se podrá desafiar la edad» (Bacon, 2012).

El estudio académico sobre las personas ancianas y el envejecimiento comienzan en la Edad Moderna con los trabajos biométricos de Adolph Quetelet (1796-1874) y Francis Galton (1822-1911). Quetelet, es considerado el primer gerontólogo de la historia, al establecer los diferentes estudios de la evolución de la vida humana. No es extraño por ello, que el envejecimiento se explicara hasta el siglo XIX en términos de calor o de humedad.

Aunque se puede contar con estas ideas geniales, no es hasta el siglo XIX cuando el trabajo científico en gerontología comienza.

Fueron grandes pensadores de tiempos pasados que se ocuparon muy a fondo del proceso del envejecimiento, brindando desde sus posiciones filosóficas una concepción de lo que se consideraba el envejecimiento y el individuo selecto.

Bibliografía

Achenbaum, W. A. (2009). A Metahistorical perspective on theories of aging. En V. L. Bengtson, D. Gans, N.M Putney, M. Silverstein. (eds.). Handbook of theories of aging. Springer Publishing Company. (Second edition), 25-38.

Bacon, F. (2012). De la Sabiduría Egoísta. México. Ed. Taurus, 53.

Birren, J. (1996). History of Gerontology. En J. Birren. (eds.). Encyclopedia of Gerontology. Age, Aging and the Aged. San Diego: Academia Press.

Lehr, U. (1980). Psicología de la Senectud. España Editorial Herder. Barcelona.

Lowenstein, A., & Carmel, S. (2009). The Construction of Knowledge: A New
Gerontological Educational paradigm
. En Bengtson, VL, Gans D., Putney
N.M., Silverstein M., editores. Handbook of theories of aging. New York:
Springer Publishing Company. (2ª edition), 707-720.

Montaigne, M. (2005). Ensayos I. Editorial Gredos, S.A. España, 473-476.

(*) Dra. Rosa López Fernández

Doctor en Investigación Interdisciplinaria, Coordinadora del diplomado en Cuidados a las personas adultas mayores: retribuyendo a la vida, una visión interdisciplinaria.
Catedrática e investigadora en la Universidad Anáhuac, México. Maestría en Gerontología Médica y Social por el Centro Iberoamericano de Atención a la Tercera Edad.
Investigadora Agregada por la Academia de Ciencias, Licenciatura en Psicología por Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, Cuba.


Sociología del Envejecimiento

Las ciencias sociales, al igual que otras disciplinas científicas, han tratado de dar una explicación sobre el proceso del envejecimiento humano; el estudio desde lo social, ha sido abordado por diferentes teorías que analizan el papel que juegan en la sociedad las personas de edad avanzada

Por Dra. Rosa López Fernández (*)

Imagen ilustrativa: Huskyherz/Pixabay

Se ha planteado que los factores genéticos son solo 30% de los aspectos biológicos que explican el proceso del envejecimiento humano, el otro 70% corresponde al estilo de vida y a las condiciones ambientales. Por lo tanto, podemos inferir que los individuos tienen más control sobre su envejecimiento de lo que se ha pensado.

El enfoque social del envejecimiento ha sido abordado por diferentes teorías, que han intentado explicar el proceso de la vejez y su repercusión en la sociedad.

Para el enfoque social la frontera entre la etapa adulta y la vejez está muy relacionada con la edad física. Si bien es un asunto individual, tiene relación con las definiciones que la cultura otorga a los cambios ocurridos en el cuerpo, es decir, lo que se conoce como la edad social.

A continuación, se presentan las principales teorías sociales que han tratado de explicar el envejecimiento y el por qué ocurre.

Teorías sociales¿Qué dice?
DesvinculaciónAl llegar las personas a una determinada edad reducen la intensidad y frecuencia de sus relaciones sociales y las personas se centran, cada vez más, en su propia vida interior.
De los rolesLa adaptación de un individuo al proceso de envejecer depende de cómo va asimilando los roles que la sociedad le ha ido asignando según su edad, como por ejemplo el rol de abuelo, o el de jubilado.
De la estratificación
por edades
Los roles sociales se asignan a los individuos en función del grupo de edad al que pertenecen. Por ejemplo, las personas adultas mayores ya no trabajan o no pueden enamorarse.
De la continuidadLa persona de edad sigue siendo lo que fue desde que nació. Llegar a la edad adulta mayor no significa que la persona dejó de ser como era cuando joven, sino que sus rasgos como persona se acentúan y sigue siendo lo que siempre fue. Por ejemplo, si era una persona enojona, no quiere decir que cuando llegue a la etapa del envejecimiento va a dejar de serlo.
De la subculturaLas personas de edad avanzada tienen tendencia a interactuar más entre sí que con otros grupos de edad. Esta teoría trata de sostener la idea de que los ancianos se relacionan entre ellos mismos y tienen dificultades para establecer relaciones con otros grupos de edad.
De las representaciones socialesEs necesario conocer las vivencias que tienen los adultos mayores sobre su proceso de envejecimiento, para el establecimiento de políticas públicas. Los organismos encargados de establecer las políticas públicas en los países toman en consideración a este segmento de la población, que tiene sus propias formas de ver la sociedad e interactuar con ella.
Elaboración de la autora

Otro de los factores biopsicosociales, que debe ser considerado es el estrés, descrito por la literatura como acelerador del envejecimiento.

Desde el nacimiento, el ser humano inicia sus contactos con el mundo que lo rodea y a lo largo del camino de su vida estas vivencias lo ponen frente a una cadena interminable de estímulos positivos y negativos, los cuales marcan las huellas del envejecimiento.

Desde hace más de veinte años se han registrado estudios que establecen la vinculación entre las enfermedades de nuestra época y el estrés que viven los seres humanos en el día a día (Rocabruno, 1999).

Los ancianos, al ser miembros activos de la sociedad, se hallan inmersos también en las tensiones de la vida moderna, lo cual trae como consecuencia que aparezcan indicadores de estrés en estas edades.

El estrés en la vejez tropieza con un individuo que ha perdido capacidad física y psíquica para ello y que, por lo general, lo reconoce.

El envejecimiento por sí solo es ya un factor de estrés que puede desencadenar estados que impliquen empeoramiento de su salud.

La sociedad actual presenta estereotipos, creencias y mitos sobre la vejez con interpretaciones que son opuestas entre ellas mismas: positiva o idealizada (la “edad de oro”, cima de la sabiduría) y negativa (decadencia, deterioro).

Las personas adultas mayores tienen que reinsertarse en una sociedad que valora predominantemente la capacidad productiva. La sociedad moderna, con sus procesos de industrialización y urbanización, ve al anciano como una persona que ya no posee la fuerza ni la rapidez para producir con eficiencia, y por tanto no es apto para trabajar, considerando de poca utilidad su experiencia o dominio en algún oficio.

Así, la persona adulta mayor empieza a ser considerada como una carga, ante lo que el anciano se sentirá desorientado y descontento.

En la prevención y tratamiento del estrés en las personas que empiezan a envejecer, el manejo del ambiente es fundamental (Hansen, 2003).

Las acciones sociales, deberán estar dirigidas a actuar sobre las diversas situaciones estresantes y que, por tanto, puedan influir en la salud de las personas mayores, por lo que se hace necesario promover la participación social (promoción de grupos, incremento del apoyo familiar y social y técnicas de educación para la salud, entre otras).

Las personas adultas mayores continúan siendo un eslabón importante en las estructuras de las sociedades modernas.

Bibliografía:
Hansen, B. (2003). Desarrollo en la edad adulta. México: Manual Moderno.

Rocabruno, J. (1999). Tratado de Gerontología y Geriatría Clínica. Editorial.

Científico- Técnica. Ciudad de la Habana. Cuba.

(*) Dra. Rosa López Fernández

Doctor en Investigación Interdisciplinaria, Coordinadora del diplomado en Cuidados a las personas adultas mayores: retribuyendo a la vida, una visión interdisciplinaria.
Catedrática e investigadora en la Universidad Anáhuac, México. Maestría en Gerontología Médica y Social por el Centro Iberoamericano de Atención a la Tercera Edad.
Investigadora Agregada por la Academia de Ciencias, Licenciatura en Psicología por Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, Cuba.

Biología del envejecimiento

Para las ciencias biológicas, el envejecimiento es el progresivo deterioro del organismo ocasionado por el proceso natural de envejecimiento. Ello origina un declive en la calidad del funcionamiento del ser vivo, cuyos órganos están afectados por su propio desgaste

Por Dra. Rosa López Fernández (*)

Imagen ilustrativa: Art Tower (Pixabay)

En los momentos actuales muchos autores definen el envejecimiento con diferentes enfoques, pero descríbase como se describa, se torna patente que es un proceso que conviene definir en términos del ser humano en general

El envejecimiento, al ser un proceso tan complejo, ha sido estudiado desde diferentes perspectivas, entre las que se encuentran la Biológica, la Cronológica, la Filosófica, la Social, la Psicológica, la Antropológica, la Matemática y la Biopsicosocial.

El presente artículo se dedicará a analizar el envejecimiento desde el enfoque biológico.

Desde hace muchos años los estudiosos de la biología sostienen la teoría de que el hombre, como especie animal, pudiera alcanzar la edad de 120 años. Son muy pocas las personas que llegan a edades por encima de los 100 años, a las que se les conoce como “longevas”. Esta merma en la edad ocurre debido a aquellas enfermedades aun incurables hoy en día y a los malos hábitos de vida, como malos hábitos alimenticios o no hacer ejercicio, por ejemplo. 

Para la perspectiva biológica, el envejecimiento en general, es un proceso de decadencia estructural y funcional del organismo humano (Laforest, 2008). 

Existe una relación recíproca entre enfermedad y vejez, pues al avanzar la edad, predispone trastornos patológicos sobre todo a los procesos degenerativos (Achenbaum, 2009).

A continuación, se presentan las principales teorías biológicas que han intentado explicar el proceso del envejecimiento.

Tareas biológicas¿Qué ocurre en el organismo?
CelularDebilitamiento y declive físico debido al desgaste gradual de algunas partes del cuerpo debido a la exposición de toxinas como productos del desecho metabólico.
De los telómerosSon los brazos de los cromosomas, éstos se van acortando de manera sucesiva y conducen a la muerte de las células del cuerpo.
Mutaciones genéticasEl envejecimiento físico puede ocurrir por signos de daños en los genes de los individuos, daños en el ADN.
NeuronalHay cierta pérdida de células llamadas neuronas que se encuentran en el cerebro y una disminución en la actividad de las que permanecen vivas.
Del cuerpo desechableEl cuerpo debe sobrevivir hasta la edad reproductiva, a partir de la cual el organismo requiere un trabajo intenso del metabolismo y de las células del cuerpo.
Del daño aleatorioApunta a los fallos de las células en la acumulación de producción proteínica como causa del envejecer, pues las proteínas son vitales al ser base de todas las reacciones y funciones celulares.
Fuente: Elaboración propia de la autora

Todas las teorías relativas al envejecimiento aceptan una base biológica, que es genética en origen.

La diferenciación entre estas teorías, es a niveles particulares respecto al proceso de envejecimiento y cómo es que influyen en que éste se haga más lento.

La medicina moderna considera al envejecimiento biológico como inherente al proceso de la propia vida. El organismo declina cuando sus posibilidades de subsistir se reducen.

Bibliografía:

Achenbaum, W. A. (2009).   A Metahistorical perspective on theories of aging. En V. L. Bengtson, D. Gans, N.M Putney, M. Silverstein. (eds.). Handbook of theories of aging. Springer Publishing Company. (Second edition), 25-38.

Laforest, J. (2008). Introducción a la Gerontología. El arte de envejecer. Barcelona. Editorial Herder. (Sexta Edición).

(*) Dra. Rosa López Fernández

Doctor en Investigación Interdisciplinaria, Coordinadora del diplomado en Cuidados a las personas adultas mayores: retribuyendo a la vida, una visión interdisciplinaria.
Catedrática e investigadora en la Universidad Anáhuac, México. Maestría en Gerontología Médica y Social por el Centro Iberoamericano de Atención a la Tercera Edad.
Investigadora Agregada por la Academia de Ciencias, Licenciatura en Psicología por Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, Cuba.

Envejecimiento demográfico mundial

El siglo XX entró en la historia de la humanidad como el siglo de un aumento sin precedentes en la duración de la vida humana

Por Dra. Rosa López Fernández (*)

Imagen ilustrativa: Traphitho | Pixabay

Dando continuidad a los artículos publicados previamente, el presente trabajo se enfocará a conocer las cifras poblacionales del envejecimiento demográfico, a nivel mundial, persiguiendo como objetivo principal continuar con el conocimiento de esta problemática, hasta llegar a las cifras en México.

El envejecimiento de una población se refiere al aumento cada vez mayor de la proporción de personas de edad dentro de la estructura de la población general.

Las primeras aproximaciones a la teoría del envejecimiento demográfico, las realizó el demógrafo francés Adolphe Landry en 1909.
Analizó la relación de los cambios en las variables demográficas y la productividad del trabajo en Francia y otros países europeos, bajo el nombre de “Revolución Demográfica” (García, 1995) (Barros, 2002).

En 1929, el demógrafo norteamericano, Warren Thompson le llama “Evolución Demográfica”, utilizando como variable rectora el crecimiento poblacional, en virtud de la cual clasifica éstas en estado de crecimiento potencial, efectivo y estacionario o de disminución (Barros, 2002).


En 1945, el inglés Frank Notestein expone la Teoría de la Transición Demográfica, la más conocida en la actualidad. (García, 1995) (Barros, 2002) (Hernández, 2000).

En 1989, Jean Claude Chesnais realizó un estudio sobre la validez de la Teoría de la Transición Demográfica, basándose en las series relativas a 67 países entre 1720 y 1984(Barros, 2002).

Si la fecundidad no hubiese experimentado el importante descenso que se inició en los países más desarrollados ya en el siglo XVIII, y que adquirió gran rapidez desde mediados de los años setenta del siglo XX, las pirámides poblacionales serían sumamente jóvenes y seguramente nadie estaría hablando del envejecimiento demográfico, aunque la esperanza de vida hubiese mejorado como lo ha hecho durante todo este tiempo (Pérez, 2000).

Las primeras regiones afectadas por el proceso de envejecimiento son las que primero atravesaron la transición demográfica, es decir, aquellas que descendieron las tasas de natalidad y de mortalidad durante el siglo XVIII.

Este proceso sucedió en el contexto de la Revolución industrial en los países europeos, donde los progresos de la medicina, la higiene y las transformaciones sociales y culturales que acompañaron el desarrollo económico afectaron los aspectos demográficos (Paredes, Ciarniello, & Brunet, 2010).

Muchos especialistas coinciden, en que el número de habitantes en el planeta llegará a su punto más alto en 2064 con 9.700 millones, antes de caer por debajo de 8.800 millones. Se espera que, en 23 países, la población se reduzca a la mitad para 2100.

En la Tabla 1, aparecen las proyecciones mundiales de la población adulta mayor al año 2050.

Tabla 1. Proyecciones mundiales de la población de 65 años y más

Fuente: Haub, (2007). World Population Data Sheet, and United Nations Population Division

La población de personas centenarias en 2050 será 16 veces mayor que en 1998 (2,2 millones frente a 135.000), con la relación hombre-mujer de personas centenarias bajando a aproximadamente 1 por cada 4 (Pinazo, 2012).

Los porcentajes de población de avanzada edad y de las esperanzas de vida específicas de cada género variarán a lo largo de las próximas décadas tanto en países desarrollados como en países en vías de desarrollo.

El envejecimiento demográfico es un proceso irreversible que están atravesando la mayoría de las poblaciones. Una de las tareas más urgente en el mundo, es lograr que se reconozca la importancia del envejecimiento como problema de salud pública que exige acción inmediata.

Referencias

Barros, O.Z. (2002). Escenarios demográficos de la población de Cuba. Período 2000 – 2050. La Habana: CEDEM.

García, R. (1995). La transición de la mortalidad en Cuba. Un estudio sociodemográfico. [Tesis doctoral]. México: El Colegio de México. Centro de Estudios Demográficos y de Desarrollo Urbano.

Haub, C. (2007) World Population Data Sheet, and United Nations Population Division.

Hernández, R. (2000). Estudio del envejecimiento de la población. En: Perspectivas y escenarios de la población y los recursos humanos de Cuba y sus implicaciones económicas y sociales entre el año 2000 y 2050. La Habana: CEDEM, 374 – 418.

Paredes, M., Ciarniello, M., & Brunet, N. (2010). Indicadores sociodemográficos de envejecimiento y vejez en Uruguay: una perspectiva comparada en el contexto latinoamericano. República de Uruguay. Lucida Ediciones. (Primera Edición).

Pérez, J. (2000). Envejecimiento y esperanza de vida en salud. Ponencia presentada al XXIII Congreso de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Barcelona, 8 de junio de 2000.Centre d’Estudis Demogràfics.

Pinazo, S. (2012). Envejecimiento en la población mundial. Curso AECID. Políticas Públicas de envejecimiento activo. Recuperado de: http://www.riicotec.org/InterPresent2/groups/imserso/documents/binario/bol2012_mundial.pdf

(*) Dra. Rosa López Fernández

Doctor en Investigación Interdisciplinaria, Coordinadora del diplomado en Cuidados a las personas adultas mayores: retribuyendo a la vida, una visión interdisciplinaria.
Catedrática e investigadora en la Universidad Anáhuac, México. Maestría en Gerontología Médica y Social por el Centro Iberoamericano de Atención a la Tercera Edad.
Investigadora Agregada por la Academia de Ciencias, Licenciatura en Psicología por Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, Cuba.

¿Qué es el envejecimiento?

No se ha podido definir con exactitud qué es el envejecimiento, pero la idea más aceptada es que tenemos que considerar este proceso como una parte de nuestra vida

Por Rosa López Fernández (*)

Imagen ilustrativa: Sabine van Erp (Pixabay)

En el ciclo vital de una persona hay varias etapas: el nacimiento, la infancia, la adolescencia, la juventud, la edad adulta y, a partir de cierto momento, los 60 años, por consenso, se comienza a envejecer, aunque esta última etapa no empieza en el mismo momento para todo el mundo; ni siquiera los órganos de la misma persona envejecen a la vez.

El envejecimiento humano es un proceso gradual y adaptativo, caracterizado por una disminución relativa de la respuesta homeostática, es decir el equilibrio que le permite al organismo mantener un funcionamiento adecuado, debida a las modificaciones morfológicas, fisiológicas, bioquímicas y psicológicas, propiciadas por los cambios inherentes a la edad y al desgaste acumulado ante los retos que enfrenta el organismo a lo largo de la historia del individuo en un ambiente determinado (Secretaria de Salud de México, 2015).

El envejecimiento incluye todas aquellas alteraciones que se producen en un organismo al pasar el tiempo y que conducen a pérdidas funcionales y a la muerte. Así, para las personas es el poder enfrentarse a cambios de la propia vida y afrontar nuevos problemas. En cada etapa se van acumulando gran número de cambios o acontecimientos críticos de la vida con signo positivo o negativo, que exigen una confrontación y una adaptación (Rodríguez, 2011).

Se considera como todas las alteraciones que se producen en un organismo con el paso del tiempo y que conducen a pérdidas funcionales y a la muerte (Gómez, 2005).

Hay que hablar del envejecimiento como un fenómeno global, físico, pero también psicológico y social.

¿Cuál es la diferencia entre edad cronológica y edad biológica?

La edad cronológica es la que figura en el carnet de identidad: es la suma de los años que se tienen y es la única objetiva. En cambio, la biológica es la edad que parece que se tiene, por ejemplo, hay gente de noventa años que aparenta setenta. Estas personas están mejor que la mayoría de gente de su edad. Se puede cuantificar de alguna manera, pero es difícil hacer una valoración global, porque quizás alguien tiene la misma capacidad renal a los ochenta años que a los cincuenta, pero en cambio, camina muy despacio o es socialmente inactivo. En cualquier caso, calcular la edad biológica es muy difícil (s/a, 2010).

¿Cuándo se empieza a envejecer y cuándo empiezan a hacerse evidentes los síntomas del envejecimiento?

Hay estudios en que se piensa, que se envejece desde que se nace. El envejecimiento como el proceso en que la mayoría de las funciones empiezan a menguar más que a crecer: menos neuronas, menos fuerza muscular, etc.

En términos generales, se acepta que el envejecimiento inicia temprano en la vida y que los cambios biológicos relacionados con él aparecen de manera asincrónica en distintos aparatos y sistemas (Secretaria de Salud de México, 2015).

A partir de los treinta años la masa ósea ya no aumenta. También se dice que, a partir de cierta edad, el cerebro ya no tiene la plasticidad para aprender tanto.

La cuestión hormonal es básica: la menopausia en las mujeres, la disminución de testosterona en los hombres, etc.

En algunos organismos es posible detectar desde muy temprano los primeros indicios de lo que será su envejecer, ello puede traducirse en vulnerabilidad a la presencia de enfermedades crónico-degenerativas, cuya prevalencia se va acrecentando conforme aumenta la edad.

En la actualidad el período de vida del ser humano se cuantifica con un máximo de 120 años, cuando los fenómenos intrínsecos del crecimiento y del envejecimiento se desarrollan en un medio adecuado, de no ser así, la duración cronológica de la vida humana se reduce proporcionalmente, aún cuando el espacio biológico sea en todos los individuos el mismo (Gómez, 2005).

El proceso de envejecimiento no está condicionado únicamente por características biológicas, también existen patrones sociales, culturales y ambientales que claramente intervienen.

Los estilos de vida han demostrado tener un impacto significativo en la salud, bienestar y calidad de vida en la vejez dentro de los que se encuentran una alimentación adecuada, ejercicio físico, periódico y seguro; higiene personal adecuada, sueño suficiente y reparador, recreación y alta autoestima.

En la actualidad muchos autores definen el envejecimiento con diferentes enfoques, pero, descríbase como se describa, se torna patente que es un proceso que conviene definir en términos del ser humano en general. La vejez constituye la aceptación del ciclo vital único y exclusivo de uno mismo y de las personas que han llegado a ser importantes en este proceso. Supone una nueva aceptación del hecho que uno es responsable de su propia vida (López, 2018).

La sociedad debe reconocer que el envejecimiento de una gran proporción de sus miembros la afecta como un todo y no es un fenómeno que atañe solo a las personas mayores.

Referencias

Gómez, J. (2005). Envejecimiento. Recuperado el día 04 de Julio del 2016 de
http://med.unne.edu.ar/revista/revista100/envejecimiento.htm

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Dra. Rosa López Fernández

Doctor en Investigación Interdisciplinaria, Coordinadora del diplomado en Cuidados a las personas adultas mayores: retribuyendo a la vida, una visión interdisciplinaria. Catedrática e investigadora en la Universidad Anáhuac, México. Maestría en Gerontología Médica y Social por el Centro Iberoamericano de Atención a la Tercera Edad. Investigadora Agregada por la Academia de Ciencias, Licenciatura en Psicología por Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, Cuba.