Comisión plural del Congreso debería investigar el espionaje político: Trejo Delarbre

Por Redacción

Imagen ilustrativa: Amnistía Internacional

El espionaje político es tan importante que tendría que ser indagado por la Fiscalía General de la República. Pero en vista de su reducida independencia, debería de ser investigado por otras instancias del Estado mexicano, como una comisión plural del Congreso.

Así lo señala el profesor e investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Raúl Trejo Delarbre.

Cuestionado acerca de las denuncias hechas por varios periodistas en el sentido de que son espiados por el gobierno del presidente López Obrador, dice que le inquieta que no estén sustentadas en documentos.

«Yo sé que es muy difícil probar que te estén espiando. Los que tienen que probar que no te espían son las autoridades del gobierno, que son las que utilizan este tipo de programas informáticos. No sé sinceramente a partir de qué evidencias, Javier Tejado (que fue quien comenzó con esta campaña), sostiene que él y otros muchos, otros varios, son espiados».

El problema de fondo —agrega— es la costumbre reiterada (y por lo visto, intensiva) del Estado mexicano de espiar, no a delincuentes, sino a sus rivales políticos, a gente de interés público.

Producción de Voces Críticas y Sin Compromisos

«En México, desde hace décadas hemos sospechado, hemos sabido, que hay espionaje (primero telefónico) y luego de otro tipo de comunicaciones (de carácter digital, inclusive); pero la confirmación ha ocurrido ahora, a partir de la filtración de una enorme cantidad de números telefónicos que manejaba la empresa encargada de este software de Pegasus».

La información filtrada a diversos medios nacionales e internacionales da cuenta de que Pegasus permitió a sus clientes espiar las conversaciones de 50 mil números telefónicos. Sobre el particular, Trejo Delarbre apunta:

«De esos 50 mil, casi la tercera parte, 15 mil, son números mexicanos, es decir, no hay gobierno en el mundo que use de manera tan frecuente y tan masiva este software de espionaje. Y tan solo eso tendría que ser un dato que alertara acerca de prácticas que ha tenido en el pasado reciente el gobierno mexicano (estamos hablando de espionaje entre el año 2016 y 2017), pero que no tenemos ninguna confirmación de que ya haya terminado».

Considera que el espionaje en México «está desatado» porque el programa informático Pegasus de la empresa israelí NSO Group se vende solo a gobiernos y a agencias de inteligencia; sin embargo, recalca que los fabricantes de otros programas espías los venden a grupos parapoliciacos e, incluso, a medios de comunicación.

Subraya que el espionaje se ha vuelto tan frecuente en nuestra vida pública que, incluso, se festeja, a pesar de que viola la ley:

«Cuántas veces no nos regocijamos ante la publicación de transcripciones de conversaciones telefónicas o la grabación de personas. La grabación subrepticia, digamos, ha sido muy útil para develar abusos de funcionarios públicos, sobornos, tráfico de influencias…, pero es un delito.

»Yo creo que cada vez que un medio de comunicación publica transcripciones o imágenes de un asunto que ha sido resultado de espionaje, hay que aclarar que esa es una práctica ilegal, independientemente de que sirva para registrar otro tipo de actos ilegales».

Esta es una producción de Voces Críticas y Sin Compromisos.

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