Urge que el Estado mexicano revierta el proceso de desencanto masivo: David Lozano

Por Jorge Santa Cruz.

Imagen ilustrativa: Rebeca Cruz Galván (Pixabay).

Segunda y última parte de la entrevista al economista mexicano, David Lozano, profesor-investigador del Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM. La primera se tituló «A pesar de tener un empleo, más de 24 millones de mexicanos viven en pobreza extrema: David Lozano» y se difundió en este espacio el 9 de agosto pasado.

Es urgente que el Estado mexicano —y no solo el gobierno— resuelva la crisis económica actual porque, de lo contrario, se tendrá un proceso de desencanto masivo que ya se empieza a observar, alerta el economista David Lozano, profesor-investigador del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía de la UNAM.

Señala que la economía tiene un retroceso de cien años, similar al de 1921, cuando recién había terminado la revolución mexicana; en ese entonces, el sector agrícola estaba paralizado, el desarrollo industrial era nulo y se carecía de ingresos. La economía estaba totalmente paralizada.

Lozano reconoce que la pandemia aceleró la crisis económica aunque —como lo expuso en la primera parte de la entrevista con Voces Críticas— la caída del Producto Interno Bruto comenzó desde antes.

Insiste en que el 80 por ciento de las personas empleadas en el país se encuentra en pobreza extrema.

Explica que los mexicanos que carecen de empleo (casi 8.5 millones) están en el rango de la sobrepauperización, que es el nivel extremo de pobreza, al que técnicamente se denomina indigencia.

Producción conjunta de Voces Críticas y Periodismo Sin Compromisos

En los estados de Guanajuato, San Luis Potosí, Querétaro y Jalisco —apunta a manera de ejemplo—, el sector automotriz tuvo que dejar sin trabajo a cerca de dos millones de personas. Es gente capacitada que al carecer de ingreso ha tenido que recurrir a la ayuda de su propia familia. Y es el sector más importante de la economía mexicana.

A nivel nacional —afirma—, cerca de un millón 500 mil negocios quebraron el año pasado. Era un millón 500 mil de establecimientos que le daban empleo a 4.5 millones de personas. Estos empleos no solo beneficiaban a a los trabajadores, sino también a sus familias. El impacto afectó a casi 20 millones de compatriotas.

—¿Quiénes están en pobreza extrema?
—De los 127 millones de mexicanos que somos actualmente, 103 millones tenemos nivel de pobreza. Y 93 millones sufren pobreza extrema. Se puede sobrevivir, pero muchos lo hacen con 2 o 3 empleos, y hasta con 4. Y en algunos casos, sacrificando su propio patrimonio.

«El número de negocios que tuvieron que vender o malbaratar sus recursos (hoteles, restaurantes, fondas, tiendas, almacenes, tiendas de servicios, tiendas de servicios cosméticos) se estima en 950 mil».

El teletrabajo apunta como una opción para la recuperación de empleos; incluso el sector privado está dispuesto a utilizarlo cada vez más, pero la Secretaría del Trabajo y Previsión Social se niega a regularlo (sobre todo en materia de salarios sustentables), concluye el especialista de la UNAM.

Casi un año de pandemia (COVID-19)…

Los cambios más grandes en la historia han levado tiempo, años. En esta ocasión, el mundo completo se ha visto modificado de manera profunda en unos cuantos meses

Por Marlene Martínez Leal (*)

Imagen ilustrativa: Gerd Altmann (Pixabay)

La actual pandemia de COVID-19 se derivó por la propagación del virus SARS-CoV-2 (coronavirus del síndrome respiratorio agudo grave tipo 2), el cual se identificó por primera vez en diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan,​ capital de la provincia de Hubei, en la República Popular China.

Ahí se reportó un grupo de personas enfermas con un tipo de neumonía desconocida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció este problema de salud pública como una pandemia el 11 de marzo de 2020 (Cámara de Diputados, 2020).

Ha pasado casi un año y los cambios que se han dado en la vida económica, política y social han sido “rápidos” y “violentos”.

La contracción económica que se originó en el primer trimestre del año, se derivó de la falta de insumos y, por tanto, de una baja en la producción a nivel general; de acuerdo con uno de los desplegados de Banco Mundial (BM), el impacto súbito y generalizado de la pandemia del coronavirus y de las medidas de suspensión de las actividades que se adoptaron para contenerla ha ocasionado una drástica contracción de la economía global, la cual se reducirá un 5.2 % este año.

De acuerdo con la edición de junio de 2020 del informe Perspectivas económicas mundiales del BM, sería la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, y la primera vez desde 1870 en que tantas economías experimentarían una disminución del producto per cápita.

De igual manera, se prevé que la actividad de las economías avanzadas se contraerá un 7% en 2020; en cuanto a los mercados emergentes y las economías en desarrollo (MEED) se estima una contracción de 2.5% este año, la primera contracción como grupo en al menos 60 años.

El escenario de la disminución prevista en los ingresos per cápita de un 3.6% empujará a millones de personas a la pobreza extrema este año (Banco Mundial, 2020).

En el campo de lo político, las situaciones de crisis pueden ser campos fértiles y sinuosos a la vez para los poderes ejecutivos. Nos hemos percatado de algunas medidas extraordinarias y de otras que solo son aplicadas en un estado de excepción.

En América Latina y el Caribe es natural una tendencia a preocuparse por el autoritarismo, especialmente por el pasado que comparte la región. Por esto, las preocupaciones sobre los retrocesos pueden estar agudizadas.

Con base en un estudio de V-Democracy, hay 48 países en el mundo con focos rojos en cuanto a su manejo de las libertades democráticas y los contrapesos durante la pandemia, de los cuales 6 se encuentran en Latinoamérica.

Dentro de las variables están la libertad de expresión, la expansión sin supervisión del poder ejecutivo, límites al poder legislativo o judicial, derogación de derechos ciudadanos que son inderogables (como el derecho a la vida o el debido proceso), medidas discriminatorias contra ciertos grupos y restricciones a los procesos electorales (V-Dem Institute, 2020).

En lo social, la pandemia ha afectado y acentuado la desigualdad social, la distribución de recursos en el largo plazo y la igualdad de oportunidades. En primer instancia habrá que ver las pérdidas educativas directamente asociadas con el cierre de las escuelas.

Consideremos que desde el 23 de abril de este año unos 189 países han decretado el cierre de establecimientos educativos a nivel nacional, situación que terminó por afectar la formación de más de mil quinientos millones de estudiantes alrededor del mundo.

Se ha evidenciado que se presenta un efecto de disparidad educacional (hay quienes tienen y pueden seguir manteniendo una educación a distancia, hay quienes no), lo que ha afectado de manera particular a los niños en condiciones más desfavorecidas, por contar con menores oportunidades educativas fuera de las escuelas, ya que sus padres no poseen un nivel de preparación adecuado para apoyarlos a continuar su proceso de formación dentro de sus hogares, sin considerar la calidad de los “programas” de educación abiertos.

Un segundo elemento social, es la supervivencia de las familias en esta situación. Algunas estimaciones muestran que se dio una reducción total de horas trabajadas del 10.5% debido a la pandemia, afectando a alrededor de 436 millones de empresas a nivel mundial; los trabajadores del sector informal se encuentran incluso más vulnerables debido a que pierden casi la totalidad de sus ingresos si no son capaces de cumplir con sus tareas; se estima que sus ganancias han caído hasta el 81%.

En consecuencia, las familias que se hallan en el escalafón base de la distribución de ingresos están atravesando circunstancias alarmantes, dada la reducción de los recursos económicos con los que cuentan y el grado de incertidumbre con el que enfrentan en su día a día (PNUD, 2020).

Si bien es cierto que “nunca” se está preparado para el cambio o para las eventualidades, también lo es que la previsión no es una cultura que se encuentre arraigada, al menos para “aminorar” los efectos de cambios “rápidos” y “violentos”.

Referencias

Banco Mundial. (08 de Junio de 2020). Obtenido de https://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2020/06/08/covid-19-to-plunge-global-economy-into-worst-recession-since-world-war-ii#:~:text=Junio%2008%2C%202020-,La%20COVID%2D19%20(coronavirus)%20hunde%20a%20la%20econom%C3%ADa%20mundial,desde%20la%20S

Cámara de Diputados. (febrero de 2020). H. Congreso de la Unión. Obtenido de http://www5.diputados.gob.mx/index.php/camara/Centros-de-Estudio/CESOP/Novedades/En-contexto.-Lo-que-debes-saber-del-Coronavirus-segun-la-OMS#:~:text=A%20principios%20de%20enero%20de,de%20diciembre%20de%202019

PNUD. (09 de junio de 2020). América Latina y El Caribe, PNUD. Obtenido de https://www.latinamerica.undp.org/content/rblac/es/home/blog/2020/consecuencias-de-la-pandemia-del-covid-19-en-las-desigualdades-s.html

V-Dem Institute. (Julio de 2020). Board of Principal Investigators, V-Dem Institute, University of Gothenburg. Obtenido de https://www.v-dem.net/en/publications/democracy-reports/

(*) Marlene Martínez Leal

Maestrante en Administración por la FCA-UNAM. Lic. en Política y Gestión Social por la UAM-Xochimilco. Docente de la UNAM en la Facultad de Economía, Profesor Invitado en el Facultad de Contaduría y Administración. Investigador independiente en problemas y proyectos vinculados al Desarrollo (administración, economía, política, sociedad y relaciones internacionales). Miembro actual y activo de la AMEI, AMECIP, ALAST, SOMEE. Ponente en diversos congresos y seminarios.