Crecerá economía mexicana impulsada, sobre todo, por factores externos

El doctor en administración pública, Rubén Sánchez Orozco, señala que la inyección de recursos de la FED a la economía norteamericana y el arranque del T-MEC generarán empleos en nuestro país

Por Jorge Santa Cruz y Laura Flores Reyes

Imagen ilustrativa: Filip Filipovic (Pixabay)

Entrevista completa al Mtro. Víctor Manuel Ornelas Carsolio

La economía mexicana crecerá más de cinco por ciento en el presente año debido, sobre todo, a factores externos, consideró el doctor en administración pública, Rubén Sánchez Orozco.

Entrevistado en exclusiva, precisó que la inyección de recursos de la Reserva Federal a la economía de los Estados Unidos y la puesta en marcha del Tratado México, Estados Unidos y Canadá favorecerá la creación de empleos en nuestro país, la mayoría de los cuales —reconoció— tendrán bajos salarios.

Explicó que un factor adicional que facilitará el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país será el avance de la vacunación contra el Covid-19.

Consideró que el Tren Maya, el Corredor Transístmico y la Refinería de Dos Bocas son obras que generan ya empleos directos e indirectos y que, una vez concluidos, detonarán aún más la creación de empleos.

En cuanto a la inversión en Petróleos Mexicanos la calificó de correcta, dado que México sigue siendo un país petrolero, además de que sería sano para la economía del país que esta empresa productiva del Estado pudiera controlar el mercado interno de hidrocarburos.

El PIB dentro del modelo neoliberal y los resultados de este en la economía del mundo

Por Dr. Rubén Sánchez Orozco (*)

Imagen ilustrativa: 3844328/Pixabay

Anteriormente se revisó el comportamiento del PIB entre los países desarrollados, México y algunos países Latinoamericanos. Se concluyó que que la tendencia negativa del Producto Interno Bruto no había sido resuelta por el modelo neoliberal y que incluso los resultados confirmaban una continuidad en la tendencia negativa en el crecimiento del PIB en el mundo.


Ahora contestaremos las siguientes preguntas: ¿por qué seguir defendiendo el modelo neoliberal?, ¿cuál es la razón y conveniencia, y a quién beneficia verdaderamente?


Las respuestas

El modelo neoliberal, si bien no ha propiciado un cambio de tendencia a crecimientos razonables del PIB, porcentualmente hablando, sí ha generado un aumento considerable de los productos y bienes generados y negociados entre los países y sus relaciones comerciales y con ello, el incremento de los recursos realizados en sus economías. Para el caso de México, Canadá y los E.U., las cifras son importantes, pero para los países del norte lo son aún más. Esto explica la defensa del modelo neoliberal. El siguiente gráfico muestra los niveles y su tendencia.

Como podemos ver, los incrementos —sobre todo después de la implementación del modelo globalizador— han generado para los E.U. un importante crecimiento en los importes realizados en su economía. El siguiente cuadro muestra los niveles de importe y sus porcentajes de crecimiento por décadas.

El cuadro muestra el retroceso sobre el crecimiento mostrado para México en la década de los 60 y 70; inicia con la entrada del modelo actual en la década de los ochenta, reduciendo notablemente el ritmo de crecimiento en dinero a tan solo el 11.5%. En las décadas siguientes no se observaron crecimientos ni de la mitad de los obtenidos antes del neoliberalismo. A diferencia para los países del norte se identifica unos importes constantes con la entrada del modelo. El siguiente gráfico muestra la caída drástica en el crecimiento de los importes para México.

A nivel internacional, la situación es similar —exceptuando a China e India, que han sido los más relevantes en el aumento la cantidad de importes negociados—. Los países del G-7 han mantenido un crecimiento alto, pero no como los países mencionados. El gráfico siguiente muestra su comportamiento y se enuncian solo los importes de E.U., China, Japón y Alemania.

Ahora bien, esta riqueza se gestó con el modelo globalizador, es decir, con la aceptación de las nuevas teorías de la liberación de fronteras para generar el crecimiento y desarrollo de los países más atrasados, y las promesas de cambiar la tendencia del PIB mostradas a principios de los años 80 a nivel mundial; es así como se instaura el modelo enfocado en la exportación y que permitiría la mejoría en la mayoría de los países emergentes.


La realidad fue otra; al revisar el crecimiento de los países emergentes observamos crecimientos menores a los manejados con modelos económicos anteriores al actual, y aunque se han incrementado los importes generados referentes al PIB, estos no se comparan con los montos obtenidos por las economías industrializadas.


El modelo neoliberal propuso inicialmente las siguientes condiciones para la implementación a nivel mundial y la obtención de resultados en el corto plazo: reducción de la participación gubernamental en la economía, es decir, la eliminación de empresas paraestatales; la liberación del tránsito de mercancías en las fronteras, eliminando principalmente aranceles e impuestos compensatorios; la reducción del gasto público para procurar finanzas públicas sanas y así disminuir el déficit público; la reducción de la deuda pública a niveles manejables, y la atracción de la Inversión Extrajera para promover el desarrollo económico, entre otras.


Para finales de los 80 y principios de los 90 se había cumplido la mayoría de las recomendaciones.


De esta manera, los factores de cambio para los países emergentes con el modelo globalizador fueron los siguientes:

  • Al abrir fronteras y permitir la libre entrada de mercancías, las beneficiarias fueron aquellas empresas que tenían mayor capacidad de producción, tecnología y capacidad financiera para poder entrar a los mercados y tener mucha más ventaja competitiva, tal y que como se observó en los años siguientes. En consecuencia, desplazaron a las empresas nacionales por las diferencias en las cualidades de competencia de empresas trasnacionales.
  • Otro efecto fue la baja en los ingresos gubernamentales por la eliminación del cobro de aranceles e impuestos compensatorios, lo que puso a los gobiernos en una situación difícil en cuanto al manejo del presupuesto.
  • Un punto más fue la reducción del gasto público, lo que obligó a la reducción de la productividad nacional y retrajo la cobertura de las políticas sociales del país. Esto motivó el abandono de los proyectos de inversión necesarios para el crecimiento económico.
  • Se dejó de proteger a la iniciativa privada —es decir, a los empresarios nacionales— reduciéndola significativamente, misma que fue desplazada por empresas trasnacionales. Este punto es fundamental para entender el traslado de la riqueza generada en los países emergentes a los países desarrollados y explica la demencia de defender el modelo a toda costa por parte de sus creadores.

La instalación de empresas manufactureras de capitales extranjeros en los mercados nacionales es parte fundamental de la extracción y traslado de plusvalía (el valor no pagado del trabajo del obrero que crea un plus, producto del cual se hace propietario el empresario). En el caso de los países subdesarrollados, el valor no pagado a los obreros es mayor que el escatimado a los trabajadores de países desarrollados. Así, reducen sus costos y aumentan sus utilidades. Además, la reducción de costos es mayor al sumarle materias primas baratas, costos de almacenaje más baratos, menor pago de impuestos, menor pago de prestaciones laborales y menor pago o evasión de seguridad social, entre otros factores. Los beneficios, por lo tanto, son aún mayores. Finalmente, los productos exportados por los países emergentes se venden en países de mayor poder adquisitivo a un precio determinado por los ingresos de esas naciones lo que hace que la utilidad sea mucho mayor.


Como lo mencionan Starosta y Caligaris, “Las cadenas aseguran la captura de beneficios extraordinarios por parte de las empresas ubicadas en la cúspide de la red. En la industria del vestido, por ejemplo, las plusganancias quedan en manos de los grandes compradores (marcas), en desmedro de los fabricantes textiles (plantas automatizadas) y las firmas intensivas en mano de obra. El mismo principio de redistribución de la plusvalía opera en el funcionamiento territorial de las empresas satélites. La subcontratación es el principal dispositivo de transferencia de valor. La compañía rectora obtiene ganancias superiores, fijando las condiciones de adquisición de los insumos provistos por sus abastecedores”.


En la etapa actual, la generación de plusvalía diverge significativamente de su distribución geográfica. El proceso de transformación de los valores en precios se consuma a escala internacional, acompañando el divorcio entre mercancías producidas en un país y consumidas en otro. La plusvalía gestada con bajos costos en las fábricas de países emergentes es plasmada en los mercados de Estados Unidos y Europa, bajo la gestión de las empresas transnacionales (Smith, 2010; 246-249). En esta nueva secuencia las transferencias internacionales de valor asumen una escala sin precedentes. Es así como funcionan el modelo neoliberal y sus consecuencias a nivel global.


¿Por qué seguir defendiendo el modelo neoliberal? Por conveniencia para las empresas trasnacionales por medio de la inteligencia de sus gobiernos, adaptando su pensamiento y permeándolo a la comunidad internacional.


¿Cuál es la razón y conveniencia? Porque genera mucha riqueza para las grandes corporaciones trasnacionales y cantidades pequeñas de beneficios económicos para las clases sociales de los países emergentes como reflejo de la actividad económica.


¿A quién beneficia verdaderamente?, A las empresas trasnacionales a sus naciones y a sus altas clases sociales.

(*) Dr. Rubén Sánchez Orozco

Licenciado en Ciencia Política y Administración Pública por la UNAM, con la tesis El mercado de valores y su modernización en México. Posgrado en Mercado de Valores, por la Universidad Anáhuac México Norte. Posgrado en Banca de Inversión por el Instituto de Capacitación Financiera. Maestría en Finanzas, por la Universidad Anáhuac México Norte, con la tesis Los requerimientos de capital, base fundamental para la administración de riesgos. Doctorado en Administración Pública, por la Universidad Anáhuac México Norte con la tesis El poder legislativo frente al subdesarrollo económico de México.

El PIB y su evolución en México y otros países, antes y durante el neoliberalismo (parte I)

Con la caída del Muro de Berlín en 1989 se concretó la derrota del socialismo frente al capitalismo como modelo económico hegemónico y se consolidó el neoliberalismo o la globalización cuyo objetivo declarado era generar el desarrollo de las naciones

Por Dr. Rubén Sánchez Orozco (*)

Imagen ilustrativa: Sarah Loetscher (Pixabay)

Como ya se ha mencionado, el PIB es una medida estadística que mide la producción total de la economía de un país, se describe como la suma de todos los bienes y servicios finales que produce un país o una economía, elaborados dentro del territorio nacional tanto por empresas nacionales como extranjeras, y que se registran en un periodo determinado (generalmente un año).

Iniciaremos con la revisión de la evolución del PIB de México y sus socios comerciales del TLCAN y ahora T-MEC; el periodo de análisis se realizará con información del Banco Mundial de 1961 a 2019.

Mucho se ha hablado de la importancia del crecimiento económico para la realización de los pueblos o naciones del mundo en todos los aspectos y, en función de ese crecimiento, de qué modelo es el conveniente para lograr el objetivo.

En la historia reciente, después de la segunda guerra mundial, se desarrollaron dos modelos económicos generales, el capitalismo y el comunismo, uno liderado por el bloque de los aliados y el otro, por el país ruso y sus satélites socialistas agrupados en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Sin embargo, algunos países —sobre todo de América Latina— tenían cierta independencia sobre los modelos a elegir y poder lograr el crecimiento económico que a la postre sus naciones. (Aún no se lograba la total dependencia de los países periféricos respecto al centro hegemónico de los países desarrollados y se podían tomar decisiones propias de en los países emergentes).

Con la caída del Muro de Berlín en 1989 se concretó la derrota del socialismo frente al capitalismo como modelo económico hegemónico y se consolidó el neoliberalismo o la globalización cuyo objetivo declarado era generar el desarrollo de las naciones.

Es así como la década de los ochenta del siglo XX fue crucial para el cambio del modelo por excelencia de la economía en el mundo; en ella se gestaron los grandes problemas internacionales que presionaron el cambio de rumbo por medio de un modelo como alternativa para desarrollar a los países atrasados y mantener el crecimiento de los desarrollados.

Los factores que influyeron en la aceptación del nuevo modelo fueron el imposible pago de la deuda por parte de los países subdesarrollados, la caída del modelo socialista, la dependencia y caída del precio del petróleo como motor del desarrollo económico, los problemas de pobreza, las devaluaciones de sus monedas y los problemas políticos generados por los gobiernos socialistas sin resultados palpables en esos sistemas. Estos factores presionaron al mundo entero y generaron la aceptación del nuevo modelo económico que prometía las soluciones a todos los problemas económicos y sociales presentados en esos momentos.

En México, se considera generalmente que el modelo neoliberal entró durante el sexenio de Miguel de la Madrid, el cual siguió las indicaciones —o como le llaman, las «sugerencias»— de los organismos internacionales para mejor la situación económica del país y arreglar la crisis económica por la que atravesaba el país.

La primera revisión será entre los países del TLCAN, comparando la evolución del PIB de 1961 a 1982 y de 1983 a 2019, y el total de 1961 a 2019. Se compararán los promedios de crecimiento en estos periodos.

Como se puede observar en el siguiente gráfico, el PIB para Canadá, USA y México, en los últimos 60 años, muestra promedios similares de crecimiento. En Canadá fue del 3.27%; en los Estado Unidos, de 3.04%, y en México, de 3.83%,

Con base en lo anterior, diríamos que México ha generado mejores rendimiento a lo largo de los 60 revisados; sin embargo, en el periodo de 1961 a 1982, el PIB promedio de México alcanzo el 6.51%, mientras que para Canadá y Estados Unidos fue de 4.19% y 3.38%, respectivamente, lo que demuestra una caída drástica para México en el periodo comprendido 1983 y 2019.


En el último segmento del gráfico podemos observar la baja del PIB en los tres países, siendo la más pronunciada la de México, al reportar un 2.24% promedio, mientras que Canadá reportó un 2.73% y Estados Unidos un 2.84%. A pesar de que se mantienen niveles positivos promedio en este periodo del modelo neoliberal, no han sido redituables, ni convenientes para ninguno de los tres países y mucho menos para México. La pérdida de crecimiento —porcentualmente hablando— ha sido del (-)65.56%, y el menos afectado es E.U., como se muestra en el siguiente cuadro.

País1961-20191961-19821983-2019Variación %
Canadá3.27%4.19%2.73%(-)34.87%
EE.UU.3.04%3.38%2.84%(-)16.02%
México3.836.512.24(-)66.56%

Ahora compararemos algunos de los países de América Latina. Como podemos ver en el siguiente gráfico, Colombia es el de mejor crecimiento en los 60 años revisados, al tener una variación porcentual de PIB promedio de 4.03%, y el de nivel más bajo es México, con un 3.83% en promedio.

En el periodo de 1961 a 1982, México y Brasil mantuvieron los niveles más altos de PIB promedio al tener un 6.51%, mientras que Chile marcó un PIB promedio de 3.16%, el menor en esta etapa.

En el periodo neoliberal, los países de Chile y Colombia son los que observaron mayor crecimiento, ubicándose en los primeros lugares con un crecimiento promedio de 4.55% y 3.56% respectivamente, mientras que los países que lideraban el crecimiento económico medido por el PIB en el periodo anterior disminuyeron drásticamente a niveles del 2.46% para Brasil y de 2.24% para México, quedando México como el ultimo de crecimiento de los 5 países revisados.

El siguiente cuadro muestra las variaciones porcentuales entre periodos, indicando las pérdidas más fuertes, con excepción de Chile que sí ha mostrado un crecimiento económico con respecto a su posición del periodo 1961-1982.

Como se observa México ha sufrido una desaceleración en el periodo neoliberal del (-)65.56% en la tendencia de crecimiento del PIB y con Brasil encabeza la lista de países que más han perdido al tener un (-)62.14% de pérdida promedio en el PIB.

País1961-20191961-19821983-2019Variación %
Brasil3.976.512.46(-)62.14%
Colombia4.094.983.56(-)28.64%
Venezuela (*)2.813.462.36(-)31.91%
Chile4.033.164.5543.98%
México3.836.512.24(-)65.56%
(*) Sin información a partir del 2015

Ahora revisaremos a los países denominados como el G-7, países conocidos como los desarrollados por tener mejores ingresos —si no constantes si mejores que los países emergentes— y con PIB en crecimiento.

El PIB en los 60 años revisados para este grupo muestra que el crecimiento no se ha obtenido como se prometió ni siquiera para los países que lo conforman. El promedio del PIB es mayor tomando todo el periodo revisado que el generado en el modelo neoliberal y mucho menor que el reflejado en los primero 20 años revisados. En el gráfico siguiente se observa lo descrito.

Los países que redujeron su crecimiento promedio considerablemente fuero Japón, Italia y Francia; mientras que las naciones que mantuvieron un PIB sin fuertes cambios fueron Reino Unido, Alemania y los Estados Unidos. Es importante señalar que México en este cuadro comparativo tenía mejores niveles de crecimiento del PIB que todas las demás naciones, exceptuando a Japón.

Como en los análisis anteriores el siguiente cuadro muestra las variaciones porcentuales entre periodos, indicando las pérdidas más fuertes.

País1961-20191961-19821983-2019Variación %
Alemania (*)1.972.441.81(-)25.5%
EE.UU.3.043.382.84(-)16.0%
Reino Unido2.402.492.34(-)5.8%
Japón3.616.841.79(-)73.8%
Francia2.794.431.81(-)59.2%
Italia2.384.401.18(-)73.1%
Canadá3.274.192.73(-)34.9%
México3.836.512.24(-)65.6%
(*) Información desde 1970

Finalmente, las naciones con mayor reducción promedio del PIB, comparando los periodos de antes y después del modelo neoliberal, han sido Japón con una reducción del (-)73.8%, Italia (-)73.1%, y México con una reducción del (-)65.6%; los menos afectados fueron Reino Unido y los Estados Unidos con (-)5.8% y (-)16.0%, respectivamente.

Concluyendo, diremos que el modelo neoliberal —analizado desde el indicador del PIB— aparentemente ha fracasado con relación a las promesas establecidas desde su incorporación como modelo general del desarrollo económico de las naciones, ya que (como se ha observado en los gráficos y tablas revisados) el crecimiento del PIB respecto al modelo o modelos anteriores no ha existido, e incluso, el PIB de los países revisados hablando de crecimientos porcentuales ha disminuido. El siguiente gráfico muestra la continuidad de la tendencia a la baja, sin poder ser revertida por el modelo actual.


Por lo anterior y para finalizar, planteamos tres preguntas: ¿por qué seguir defendiendo el modelo neoliberal?, ¿cuáles son las razones y conveniencias? y ¿a quién beneficia verdaderamente? En las siguientes entregas se tendrán las respuestas.

(*) Dr. Rubén Sánchez Orozco

Licenciado en Ciencia Política y Administración Pública por la UNAM, con la tesis El mercado de valores y su modernización en México. Posgrado en Mercado de Valores, por la Universidad Anáhuac México Norte. Posgrado en Banca de Inversión por el Instituto de Capacitación Financiera. Maestría en Finanzas, por la Universidad Anáhuac México Norte, con la tesis Los requerimientos de capital, base fundamental para la administración de riesgos. Doctorado en Administración Pública, por la Universidad Anáhuac México Norte con la tesis El poder legislativo frente al subdesarrollo económico de México.

El PIB como indicador de crecimiento económico: ¿creceremos más del 4.6% en el 2021?

Por Dr. Rubén Sánchez Orozco (*)

Imagen ilustrativa: Stevepb/Pixabay

El índice de Producto Interno Bruto es un indicador general de la producción total de la economía de un país; se describe como la suma de todos los bienes y servicios finales que produce un país o una economía, elaborados dentro del territorio nacional, tanto por empresas nacionales como extranjeras, y que se registran en un periodo determinado (generalmente un año).

Además, el PIB es “interno” porque suma los bienes y servicios producidos dentro de un país, sea por los nacionales o por residentes y empresas extranjeras (si un mexicano trabaja en Estados Unidos, entra en el PIB norteamericano).

Cuando el PIB observa un crecimiento, significa que hubo más inversión y que se produjeron más bienes y servicios. Esto es beneficioso para todos porque habrá más empleo y más oportunidades para hacer negocios. Por el contrario, si la tasa del PIB es negativa durante un periodo determinado, la producción y actividad económica del país no aumentará. En estas condiciones, es probable que haya más desempleo y que esto afecte a las familias.

A través del tiempo, este indicador ha tenido una relevancia relativa, es decir, la interpretación general sobre el desarrollo económico de un país necesita un análisis más detallado que solo observar el PIB; sin embargo, es el indicador favorito para señalar y comparar en general el crecimiento de las economías.

Por tal razón, revisaremos el comportamiento del PIB de México con bases estadísticas desde 1961 al segundo trimestre de 2020, y podremos revisar los modelos económicos y sus crecimientos o disminuciones respecto al Producto Interno Bruto en los distintos periodos.

En 1940 se inicia el denominado modelo de sustitución de importaciones en México, el cual consistió en una política económica orientada a promover la diversificación y desarrollo industrial en México. El crecimiento se dio conjuntamente con el desarrollo de la siderurgia, de los metales, de productos químicos, de alimentos y bebidas, así como de maquiladoras de ropa y calzado.

La segunda guerra mundial fue un factor que demandaba bienes mexicanos por parte de países devastados. Esto ocasionó que se aumentaran las tasas de empleo al tratar de satisfacer también la demanda local. La imposibilidad de importar bienes de los Estados Unidos, propició que México reorientara su producción hacia adentro. Así, el país vio llegar mayor tecnología y maquinarias gracias a las ganancias generadas. (Elías, 1992), Cárdenas (1996).

De 1955 a 1970 se utilizó el modelo del Desarrollo Estabilizador, el cual tenía por objeto tratar de reducir la inflación y hacerse de tecnología de punta para maximizar el desarrollo industrial. Esta etapa se caracterizó por el endeudamiento con el exterior para financiar el gasto público, así como por detener los aumentos salariales.

Los resultados, si no fueron espectaculares, si fueron considerablemente buenos, ya que siguió el crecimiento sostenido del 6.81% promedio del PIB y una inflación menor al 5%. Además, poseía una estabilidad cambiaria con la misma política comercial anterior que era “la protección arancelaria, subsidios, exenciones de impuestos, control oficial de las organizaciones obreras, entre otras». (Lustig (2002).

Con el presidente Luis Echeverria Álvarez se implementó el Modelo del Desarrollo Compartido. Si bien los objetivos de este modelo se basaron en lo que Cárdenas perseguía, el tratar de satisfacer las demandas minúsculas de los trabajadores (siempre y cuando no afectaran los intereses financieros de las empresas establecidas), el PIB en este sexenio fue de 5.97% promedio anual.

En el periodo del Lic. José López Portillo, el último modelo antes de entrar a la globalización, el PIB creció 6.5%.

A partir de 1982 el modelo a seguir en el mundo fue la globalización o neoliberalismo, el cual pretendía la reducción del gasto público, bajar las tasas de inflación, lograr una estabilidad financiera y fortalecer el ahorro interno (no gastar lo que no se tiene hasta tener una fuente de recursos sana). Se propuso reemplazar al Estado y sustituirlo por uno fuerte y eficiente. De ahí en adelante, las empresas nacionales serían las encargadas de reactivar e impulsar la economía. De esta manera, sin mucha intervención del estado, se fueron eliminando barreras al comercio exterior al disminuir el proteccionismo.

Entre 1985 y 1994 se llevó a cabo una buena desprotección de la industria nacional, el cual afectó a las ramas que habían sido esenciales en la política anterior. Los mercados internacionales eran más flexibles y abiertos, la privatización del sector público continuaba ampliándose y se daba prioridad a las actividades generadoras de divisas. El grado de industrialización era inferior al de las décadas anteriores a 1980.

La reorientación económica consolidó la posición del Gobierno para una primordial apertura comercial incorporándose al GATT, hoy OMC, y la firma del tratado de integración económica con los Estados Unidos y Canadá (TLCAN) en 1994 y diversos acuerdos con Centroamérica y Sudamérica, mejorando considerablemente las exportaciones e importaciones.

En el periodo neoliberal, el promedio del PIB en México fue de 2.24% anual, cifra muy por debajo de la generada en los 20 años posteriores al modelo neoliberal de 6.51% promedio anual.

A continuación, una tabla en donde se observa los promedios del PIB anuales mencionados.

PeriodoPIB % promedio Anual
Anterior al Neoliberalismo (1961-1982)6.51%
Desarrollo estabilizador (1961-1970)6.81%
Luis Echeverria Álvarez (1970-1976)5.97%
José López Portillo (1976-1982)6.55%
Miguel De La Madrid Hurtado (1982-1988)0.34%
Carlos Salinas de Gortari (1988-1994)3.60%
Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000)3.36%
Vicente Fox Quesada (2000-2006)1.95%
Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012)1.76%
Enrique Peña Nieto (2012-2018)2.44%
Neoliberalismo (1982-2019)2.24%

Como podemos observar, el mejor nivel de PIB logrado en el modelo neoliberal fue el del presidente Carlos Salinas de Gortari con un 3.60% promedio y el menor, fue con el presidente Miguel de la Madrid Hurtado con 0.34% promedio.

Dentro del periodo revisado se han alcanzado aumentos de PIB anuales del 11.91% en 1964, del 9.42% en 1968 y del 9.70% en 1979, todos obtenidos antes del modelo neoliberal; en tanto, los máximos obtenidos dentro del neoliberalismo fueron de 5.18% en 1990, de 6.85% en 1997, de 4.94% en 2000 y de 5.12% en 2010.

Con relación a las peores disminuciones porcentuales anuales del PIB, tenemos que estas se han realizado en el periodo del modelo globalizador, siendo las de 1983 con (-)3.49%, (-)3.08% en 1986, (-)6.29% en 1995 y (-)5.29% en 2009.

Es importante señalar que estas disminuciones fueron generadas por crisis coyunturales internas o internacionales, como fueron las crisis mexicanas de 1982 y 1986, provocadas por la caída de los precios del petróleo, las exigencias impuestas por el pago puntual de la deuda externa (agravadas por la sacudida de los mercados de capital cada vez que aumentaba la tasa de interés del pago de la deuda); la de 1995, ocasionada por la falta de renovación de los Tesobonos y la de 2009 provocada por las hipotecas en los Estados Unidos, lo que podría significar el aumento del riesgo sistemático de las economías en este modelo globalizador.

El siguiente grafico muestra el comportamiento del Producto Interno Bruto de México y su tendencia negativa.

Una vez revisado el PIB y su comportamiento en los últimos 60 años, podemos contestar la pregunta inicial del crecimiento del 4.6% para el 2021. La respuesta, de ser positiva, tendría dos aspecto a su favor: el primero seria que el crecer 4.6% respecto al PIB anterior no sería tan difícil, ya que solo hay que crecer a un ritmo todavía inferior al que teníamos en el 2019; este aumento sería sólo una recuperación de la perdida obtenida del año anterior, es decir, si perdemos 10.0% (en 2020) y crecemos 4.6%, en realidad seguiríamos perdiendo el 5.4% respecto a 2019, por lo que no es descabellado recuperarse un 4.6%.

La segunda sería que la teoría del análisis técnico de los gráficos nos muestra una posibilidad positiva de lograrlo, es decir, si observamos el grafico anterior, tendremos un comportamiento constante después de las caídas fuertes del PIB y su consecuencia inmediata una recuperación (como podemos observar, en 1983 el PIB cayó a niveles negativos de (-)3.49% y en el siguiente año, el PIB regresó a 3.41% positivo, mostrando un crecimiento porcentual del doble.

En 1995, la caída del PIB fue de (-)6.29%; para el año siguiente el PIB reflejó un aumento porcentual del 6.77%, o sea, regresó a niveles monetarios similares. En el 2009, el PIB se redujo en (-) 5.29% y para el 2010 el incremento fue de 5.12%, recuperando la caída anterior.

A diferencia del 1983, la economía mexicana actualmente se reconoce en mejores condiciones que las de los años ochenta y —como lo muestra el grafico— la recuperación de los últimos retrocesos del PIB se ha dado de inmediato, y a los niveles observados antes de la caída.

En caso contrario, no lograr el aumento del 4.6% del PIB provocaría la continuidad de los factores negativos que afectaron los primeros trimestres del año, como el paro de actividades económicas, la baja en los precios del petróleo, mantener cerrado el comercio internacional y el aumento de contagios y muertes por el COVIT-19.

Es así que la probabilidad de crecer en 4.6% para el 2021 es muy factible.

(*) Dr. Rubén Sánchez Orozco

Licenciado en Ciencia Política y Administración Pública por la UNAM, con la tesis El mercado de valores y su modernización en México.
Posgrado en Mercado de Valores, por la Universidad Anáhuac México Norte.
Posgrado en Banca de Inversión por el Instituto de Capacitación Financiera.
Maestría en Finanzas, por la Universidad Anáhuac México Norte, con la tesis Los requerimientos de capital, base fundamental para la administración de riesgos.
Doctorado en Administración Pública, por la Universidad Anáhuac México Norte con la tesis El poder legislativo frente al subdesarrollo económico de México.