Vivimos la peor crisis de mitad de sexenio: Rosales Betancourt

Por Jorge Santa Cruz.

Imagen ilustrativa: Gobierno de México.

La actual crisis es más grave que las registradas a la mitad de los sexenios anteriores porque provoca crecientes niveles de incertidumbre, divisionismo y agotamiento social, expone el abogado, periodista y docente de la UNAM, Mario Rosales Betancourt.

Entrevistado por Voces Críticas, señala que lo más grave de todo es que no se sabe cuándo ni cómo habrá de terminar.

Explica que la pandemia de Covid-19 y los fanatismos políticos tienen sumido a México en un acelerado proceso de descomposición social que provoca mayor inseguridad pública, más violencia intrafamiliar, un deterioro educativo sin precedentes y una cada vez más complicada coexistencia humana.

Producción conjunta de Voces Críticas y Periodismo Sin Compromisos

Lo bueno, lo malo y lo feo del primer trienio de AMLO

El profesor de derecho en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM, expone que el escenario malo tiene que ver con la prolongación de la crisis y con el forzado regreso a clases que puede incrementar los contagios y defunciones provocados por el Covid-19.

Reconoce que habrá un rebote económico, es decir, cierta recuperación que será inferior a los niveles de crecimiento que se tenían en 2018.

Considera que el país seguirá en la dinámica de la estanflación, es decir, de un bajo crecimiento económico con inflación.

En lo político, prevé que los fanatismos prevalecerán, al tiempo que la oposición continuará fragmentada, sin un líder que la aglutine y ponga fin a las desconfianzas internas.

Lo feo, para Rosales Betancourt, es el agotamiento y el desinterés que distingue a ciertos sectores de la sociedad a los cuales les tiene sin cuidado el bien de los demás.

Lo bueno, finalmente, es que la macroeconomía está controlada; que tanto la Secretaría de Hacienda como el Banco de México han manejado responsablemente la deuda, las reservas y las tasas de interés.

“No hemos caído en la catástrofe, pero tampoco en el crecimiento que se prometió”, concluye Rosales Betancourt.

Cómo aplicar el liderazgo educativo en tiempos de pandemia

Por Redacción

Imagen ilustrativa: Alejandra Koch (Pixabay)

El presente conversatorio abordará el tema del liderazgo preventivo enfocado a la educación. Nuestro experto, el doctor en educación por la Universidad de San Francisco, Alejandro Rodríguez Rodríguez, hace propuestas viables tanto para el sistema educativo de México como ´para el resto de países de América Latina.

¿Sabías que existen 3 elementos de la prevención del liderazgo en la educación que pueden ayudar a crecer a la sociedad y a cada individuo en un aspecto físico, mental, emocional y espiritual?

El doctor Rodríguez Rodríguez nos dice que todo ser humano busca ser mejor como persona y esta proyección se puede aprovechar en el ambiente educativo.

El especialista sugiere que el gobierno debe pensar en generar un ambiente positivo para su población y mejorar las estructuras educativas para contener el efecto negativo de rezago educativo causado por la pandemia en nuestro país, y que esta idea se debe retomar desde casa.

La educación no solo es adquirir conocimientos o desarrollar habilidades que nos ayudan a construir un futuro. “La educación es un arte que implica tiempo, implica paciencia, implica pasión y toda tu vida para desarrollar una obra”, dijo.

Nos encantaría conocer tu opinión sobre este tema, ¡deja tu comentario!

Esta entrevista es una colaboración del Dr. Alejandro Rodríguez Rodríguez en conjunto con Voces Críticas.

Covid-19 y capitalismo global: la necesidad de un nuevo paradigma

No podemos seguir dándole la espalda a la realidad porque ésta siempre termina por imponer sus condiciones y, cuando lo hace, lo hace de manera irreversible

Por Federico Seyde Meléndez (*)

Imagen ilustrativa: Fernando Zhiminaicela en Pixabay

Estamos por cerrar uno de los años más difíciles y tormentosos en la historia económica del mundo contemporáneo. Si bien es un hecho que la crisis que actualmente enfrentamos tuvo como disparador el súbito e inesperado impacto provocado sobre la movilidad mundial por un potente agente infeccioso y, en este sentido, puede ser considerada como una crisis desatada por un factor exógeno al sistema económico internacional; también es un hecho que la misma ha puesto de manifiesto, y ciertamente lo ha hecho con terrible crudeza, los profundos problemas de carácter estructural que desde hace varias décadas afectan al capitalismo avanzado.

La pandemia del COVID-19 ha provocado una recesión mundial de magnitud semejante a la ocurrida a finales de la década de los veintes del siglo pasado. La superación de esta profunda crisis difícilmente podrá ser duradera si, en lugar de reconocer su especificidad estructural y actuar en consecuencia, se aplican una vez más y de manera mecánica las recetas económicas de siempre. Trascender esta nueva crisis general del capitalismo no solamente requiere de nuevas acciones estratégicas por parte de los Estados nacionales sino también, y de manera fundamental, de una nueva lógica de interrelación entre entidades políticas y económicas a nivel global. Por ello resulta de fundamental importancia analizar a profundidad las diversas circunstancias que determinaron el surgimiento de esta crisis y, de manera especial, aquellas dinámicas de desarrollo y modelos de gobernanza que han provocado una creciente incompatibilidad estructural entre los imperativos reproductivos del capitalismo global por un lado y la reducción de la pobreza y la preservación del medio ambiente por otro.

Lo anterior es particularmente claro en virtud de la convicción, cada vez más difundida tanto en círculos académicos como sanitarios, de que la enfermedad denominada COVID-19 es producto de una zoonosis, es decir, es producto de un agente infeccioso de origen animal que en un determinado momento y como resultado de la convergencia de diversos factores se volvió patógeno para los seres humanos. Es altamente probable que, entre los diversos factores que hicieron posible la aparición del coronavirus conocido actualmente como SARS-CoV-2​, la destrucción sistemática de hábitats propios de especies salvajes provocada por la agresiva estrategia de expansión industrial seguida desde hace varias décadas por el gobierno chino, en el marco de un modelo autoritario de desarrollo económico que bien podría definirse como “capitalismo de Estado”, ocupe una posición determinante junto con la persistencia, en el seno de la segunda economía más grande del mundo, de segmentos de población que continúan estando altamente rezagados en términos de desarrollo educativo y sanitario y que, como resultado de ello, continúan incluyendo en su dieta el consumo de carne cruda procedente de animales salvajes.

Si a esta situación económica, política y social agregamos el hecho de que éstas poblaciones, otrora aisladas, tienen hoy en día la posibilidad de desplazarse con relativa facilidad a otras regiones de China, Asia y el mundo, tenemos frente a nosotros todos los ingredientes que hicieron posible la cocción de una crisis sanitaria de alcances globales. En este sentido podemos relativizar la afirmación inicialmente expuesta de que la pandemia del COVID-19 es producto de una dinámica exógena al mundo económico. La verdad de las cosas es que en el mundo actual es sumamente difícil, sino es que abiertamente imposible, establecer fronteras definitivas entre los problemas económicos, políticos y ambientales, y aún más difícil, establecer cadenas simples de causalidad entre diversos fenómenos y procesos históricos. Lo único cierto es que nos encontramos frente a una crisis enormemente compleja cuyo entendimiento habrá de requerir de un enorme esfuerzo de teorización e investigación por parte de la comunidad académica, así como de una cada vez mayor integración entre diversas ciencias sociales.

Así como la gran depresión del 29-33 pudo ser superada gracias al surgimiento de un nuevo paradigma económico-político que puso de manifiesto la importancia que tiene la acción estratégica del gobierno a través del gasto público en la reactivación y regulación de los mercados; la superación de la crisis actual demanda el surgimiento de una perspectiva teórica que resulte capaz de analizar con profundidad la organización y el funcionamiento del capitalismo global, a fin de estar en condiciones de definir con precisión los parámetros estructurales dentro de los cuales éste tiene que operar a fin de resultar compatible tanto con la preservación del medio ambiente como con la generación de un proceso de efectiva y creciente inclusión social.

Estos parámetros estructurales, lejos de ser exclusivamente de carácter económico, son también de carácter político e ideológico. Si bien es cierto que la experiencia histórica del siglo XX puso de manifiesto con absoluta claridad el fracaso de los sistemas económicos centralmente planificados y de las ideologías y sistemas políticos de carácter totalitario que les brindaban respaldo, también es cierto que la experiencia histórica que arroja el inicio del siglo XXI ha demostrado que no podemos seguir manteniendo un sistema de reproducción económica basado en una lógica de competencia mercantil cuyo desenvolvimiento dinámico implica la continua degradación y destrucción de la biósfera y la sistemática exclusión social de la mayoría de la población mundial.

Es por lo tanto necesario modificar las estructuras globales de producción y consumo de forma tal que resulte factible preservar la asignación de recursos mediante un sistema eficaz y eficiente de fijación de precios basado en la estructuración y funcionamiento de mercados competitivos sin que esto implique, como lo ha hecho hasta ahora, la sistemática dilapidación de los recursos naturales, la incontrolada contaminación del medio ambiente y el continuo empobrecimiento de países, regiones e incluso continentes enteros como ha ocurrido en el caso de África. No se trata de cancelar la lógica reproductiva de la economía de mercado, sino de adaptarla a las necesidades de las sociedades actuales. La libertad de los mercados debe mantenerse pero no debe hacerlo de manera indiscriminada. Así como la libertad de los individuos encuentra límites objetivos en los derechos de terceros, es necesario que la libertad de los mercados encuentre límites objetivos en la preservación de los ecosistemas globales y en la necesidad de general y mantener niveles mínimos de bienestar en todos los países del mundo. Este es el reto y plantearlo tal y como éste se manifiesta, lejos de ser un acto de ingenuidad, constituye un acto de valor e inteligencia. No podemos seguir dándole la espalda a la realidad porque ésta siempre termina por imponer sus condiciones y, cuando lo hace, lo hace de manera irreversible. Nuestra civilización literalmente se está ahogando en un creciente pantano de degradación ambiental y miseria.

El mundo actual necesita leyes e instituciones de alcance global que permitan regular la competencia entre entidades económicas y políticas con arreglo a principios y criterios bien definidos de equilibrio social y preservación ambiental. Es importante que la validez de estas leyes y la acción de estas instituciones trasciendan las fronteras, en muchos sentidos anacrónicas, de los Estados nacionales. El concepto mismo de soberanía, como sinónimo de poder estatal supremo y excluyente, que desde la paz de Westfalia ha ocupado una posición central en la configuración y desarrollo del Estado nacional, debe ser revisado a profundidad tanto en términos filosóficos como jurídicos. Lo anterior es particularmente importante en el caso de la explotación económica de regiones que, en virtud de su particular configuración ambiental y dotación de recursos, son fundamentales para el equilibrio ecológico global. En estos casos el principio jurídico de autodeterminación política y económica de los Estados nacionales, cuya dimensión o expresión patrimonial se sustenta doctrinalmente desde el siglo XVII en la idea de que éstos tienen derecho a ejercer un dominio eminente o absoluto sobre la totalidad de su espacio territorial, deja de ser un elemento promotor del equilibrio internacional y la paz mundial, para convertirse en un obstáculo que opera en contra de la estabilidad integral de la biósfera.

Lo anterior implica entender que el crecimiento de las economías nacionales no puede seguir dependiendo de la destrucción de los ecosistemas globales, tal como actualmente ocurre con la expansión de la frontera agrícola en la Amazonia y con la explotación de recursos minerales y energéticos en Manchuria, Siberia y Alaska, cuatro regiones del mundo que, por su magnitud e importancia en términos geo-ambientales, deben ser reconocidas como patrimonio de la humanidad entera y administradas en consecuencia por los Estados que, por diversas razones históricas, detentan soberanía sobre ellas. La actual crisis económica y la permanente amenaza que a partir de ahora se cierne sobre la humanidad bajo la forma de crisis ambientales cada vez más profundas y de pandemias cada vez más virulentas y mortíferas, requiere de un enorme esfuerzo internacional por generar nuevas ideas que respondan a nuevos retos.

La humanidad enfrenta la urgente necesidad de transformar estructuras económicas y políticas y, además, enfrenta la necesidad de hacerlo en el marco de un horizonte temporal reducido. El tiempo para cambiar las cosas literalmente se agota y seguimos desgastándonos en discusiones absurdas que recuerdan los debates escolásticos del medioevo. Para tener posibilidades reales de éxito, este proceso de transformación deberá darse con un sentido eminentemente pragmático, es decir, al margen de posicionamientos doctrinales e ideológicos irreductibles. El debate entre neoliberalismo y estatismo debe ser definitivamente trascendido en el ámbito académico de la economía-política ya que, al menos en los últimos tiempos, ha servido más para estructurar discursos populistas que para ofrecer soluciones efectivas a problemas reales. Lo que el mundo contemporáneo demanda son estrategias de acción gubernamental estratégica que resulten viables y que permitan adaptar y transformar estructuras en beneficio de los ciudadanos y no exposiciones dogmáticas sustentadas en ideas que si bien tuvieron importancia o razón de ser en otros tiempos históricos han dejado de responder a los enormes desafíos que enfrenta la humanidad en los tiempos actuales.

(*) Federico Seyde Meléndez

Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma Metropolitana y Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Essex (Reino Unido). Ha desempeñado diversos cargos en el gobierno federal de México y actualmente es profesor en el Instituto Nacional de Administración Pública y en la Universidad Internacional de la Rioja (España).

Entre la vieja y la nueva normalidad

“No es el más fuerte ni el más inteligente el que sobrevive, sino aquel que más se adapta a los cambios”: Charles Darwin

Por Marlene Martínez Leal (*)

Imagen ilustrativa: Eneas (Wikipedia)

Sin duda, en fechas recientes los mexicanos hemos experimentado una serie de cambios económicos, sociales, culturales, tecnológicos, incluso de comportamiento y educativos.

En el aspecto económico, se ha estimado una caída del 9.6 al 9.9 del PIB (El Financiero, 2020); es decir, hay pérdida de la productividad en todos los sectores. Tal contracción tiene como consecuencias un alza en los precios de los productos finales y los intermedios; de igual manera, el sistema productivo ha dejado fuera de la estructura a más de un millón de trabajadores formales (aumentando con ello la informalidad); el cierre de empresas es una realidad por la falta de apoyos por parte del gobierno y de la falta de consumo al menudeo, según palabras del presidente de la Confederación de Cámara de Industriales (Concamin) en México (Forbes, 2020). Este 10 de agosto, se dieron a conocer nuevamente los apoyos que el Gobierno de México ha puesto en marcha para apoyar a la empresa nacional con los llamados “créditos a la palabra”, de manera casi a la par de la reunión de titulares de la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras. Es necesario dinamizar la industrian nacional, sin embargo, se requiere apoyar primero a los internos no solo con pequeños remedios, ya que incentivar la inversión extranjera deja nuevamente al desamparo a muchos pequeños empresarios que están tratando de sobrevivir y que no están en posición de inyectar más capital. La productividad tendría que crecer entre el 100 y el 120% en los próximos meses para recuperar los empleos perdidos por esta crisis sanitaria y tratar de dar cabida a la nueva fuerza productiva que se incorpora a la actividad laboral.

No obstante, México también enfrenta problemas de corte social y poblacional; el aislamiento que se dio podría crear una generación “COVID”, ya que de acuerdo con la Secretaría de Salud y el Consejo Nacional de Población se esperan hasta 145,719 embarazos excedentes entre 2020 a 2021, debido a que durante la pandemia las mujeres no acudieron a recibir métodos anticonceptivos a los centros de salud, por temor a contagiarse de la enfermedad, de los cuales, al menos 21,575 serán de adolescentes menores de 19 años de edad, lo que significa un 20% más de lo que se reportó durante el año pasado (El Universal, 2020).

Con respecto a la cultura, hay gran consternación, pues tanto museos como teatros y hasta cines vieron desde marzo de este año cerrar sus salas. En abril de este año, la diputada Ángeles Huerta dijo que el trabajo de los artistas no tiene ningún valor social, por lo cual que no merecía apoyo público (El Economista, 2020). Pero la luz al final del túnel parece ser acercarse, ya que este miércoles 12 de agosto de 2020, los cines de la Ciudad de México reabrieron sus puertas (Trending, 2020), lo cual no solo reabre el esparcimiento, sino empleos de muchos (jóvenes en su mayoría). Por otro lado, hemos de mencionar que ante la adversidad se vieron potencializadas algunas compañías de streaming, consumo de datos, eSports, publicidad en internet, eBooks y visual reality (VR), ya que el mismo confinamiento hizo oportuna su apertura e incremento. El Instituto Federal de Telecomunicaciones precisó que en el segundo trimestre de este año, de manera general en el servicio de internet fijo, telefonía fija y televisión de paga en la modalidad triple play, se incrementó el porcentaje de planes que incluyen una velocidad de bajada de más de 20 Mbps (de 21% a 60%), así como el porcentaje de planes que incluyen más de 100 canales (de 31% a 53%); todo esto conlleva un mayor número de suscriptores o de un incremento en gastos para este fin (Instituto Federal de Telecomunicaciones, 2020).

Sin duda, el sistema tradicional de “ir a la escuela” es y será un sueño para muchos estudiantes y maestros a nivel público y privado en todos los niveles, ya que es uno de los últimos sectores que se incorporará a las actividades en la nueva normalidad. Estamos próximos a iniciar un ciclo escolar que será recordado por muchos (así como las graduaciones y los exámenes profesionales) que cambiaron por el COVID-19. De acuerdo con el censo de 2015, en México, los habitantes de 15 años y más tienen en promedio 9.1 años de escolaridad, lo que significa un poco más de la secundaria concluida (INEGI). Hoy, vemos que la educación a distancia tiene el reto de posicionarse como un medio efectivo y eficaz, ya no por opción sino por necesidad. Es así que la Secretaria de Educación Pública ha establecido con diversas televisoras nacionales, la trasmisión del sistema “Aprende en Casa” (no entraré en detalle en este momento a los comentarios generales), que tiene el reto de dejar un mínimo de aprendizajes en quienes los ven, con escasos 20-25 minutos por materia y con un contenido que aun con un mismo plan curricular, es presentado de manera diferente (¡aquí si extrañaremos hasta los mimos o los malos chistes del profe!). La SEP enfrenta no solo la pandemia sino otro virus: el magisterio sindicalizado.

Como se observa, la pandemia no solo es de una sola perspectiva, al contrario, ha tocado todas las áreas de nuestra vida; me permití presentar algunos datos de lo que se ha dado hasta hoy sobre este fenómeno en nuestro país. Considerando que la oportunidad es una: aprender y continuar.

Referencias

El Economista. (20 de Abril de 2020). El Economista. Obtenido de https://www.eleconomista.com.mx/arteseideas/La-cultura-y-las-artes-viven-la-mayor-crisis-de-su-historia-20200420-0139.html

El Financiero. (05 de agosto de 2020). El Financiero. Obtenido de https://mail.yahoo.com/d/folders/1?.intl=e1&.lang=es-US&.partner=none&.src=fp

El Universal. (03 de agosto de 2020). El Universal. Obtenido de https://www.eluniversal.com.mx/nacion/sociedad/preven-mas-de-145-mil-embarazos-extra-en-mexico-ante-pandemia

Forbes. (04 de junio de 2020). Forbes. Obtenido de https://www.forbes.com.mx/negocios-falta-de-apoyos-del-gobierno-provocaria-alta-mortalidad-de-empresas-advierte-concamin/

INEGI. (s.f.). INEGI. Obtenido de http://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/escolaridad.aspx?tema=P#:~:text=En%20M%C3%A9xico%2C%20los%20habitantes%20de,m%C3%A1s%20de%20la%20secundaria%20concluida.&text=Estudios%20t%C3%A9cnicos%20o%20comerciales%20con%20primaria%20terminada%20y%20secundaria.&

Instituto Federal de Telecomunicaciones. (18 de agosto de 2020). Intituto Federal de Telecomunicaciones. Obtenido de http://www.ift.org.mx/comunicacion-y-medios/comunicados-ift/es/el-instituto-federal-de-telecomunicaciones-reci-

Trending. (12 de agosto de 2020). Trending. Obtenido de https://www.marca.com/claro-mx/trending/2020/08/12/5f34243246163f033b8b45ce.html

(*) Marlene Martínez Leal

Maestrante en Administración por la FCA-UNAM. Lic. en Política y Gestión Social por la UAM-Xochimilco. Docente de la UNAM en la Facultad de Economía, Profesor Invitado en el Facultad de Contaduría y Administración. Investigador independiente en problemas y proyectos vinculados al Desarrollo (administración, economía, política, sociedad y relaciones internacionales). Miembro actual y activo de la AMEI, AMECIP, ALAST, SOMEE. Ponente en diversos congresos y seminarios.