Lozoya fue encarcelado por incumplir un acuerdo político: Ornelas Carsolio

Por Jorge Santa Cruz.

Imagen ilustrativa: Gobierno de la Ciudad de México.

El exdirector de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya Austin, fue encarcelado por incumplir un acuerdo político, opina el abogado penalista Víctor Manuel Ornelas Carsolio.

Como no dejó satisfecho al presidente de la República con los datos y medios de prueba que aportó en torno al caso de Odebrecht —agrega—, la Fiscalía General solicitó la prisión preventiva justificada.

Otro factor que motivó su encarcelamiento —a decir del también maestro en justicia federal— fue la presión social y mediática sobre el gobierno, el cual se ha comprometido a combatir la corrupción y la impunidad.

«En el caso de Lozoya —apunta—, verlo cenando en un restaurante de lujo en la Ciudad de México exhibía estas dos cosas: una lastimosa impunidad y, también, una extraordinaria corrupción».

Ornelas Carsolio considera que el presidente de la República dio la instrucción al fiscal general de solicitar la modificación de la medida cautelar para acallar, en alguna medida, las voces críticas que señalaban como un acto intolerable de corrupción el ver a un hombre confeso de haber cometido diversos hechos delictivos cenando en uno de los restaurantes de lujo de la capital del país, a la vista de todos.

Explica que Lozoya Austin puede solicitar un amparo, aunque lo más probable es que corra la misma suerte de personajes como la exsecretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Rosario Robles.

Entrevista completa al Mtro. Víctor Manuel Ornelas Carsolio

Considera que el gobierno federal tendrá a Lozoya Austin en la cárcel mientras incumpla lo acordado con el presidente de la República.

Por otro lado —dice—, el exdirector de PEMEX gozó ya de un año de impunidad y, probablemente, sus abogados defensores traten de sacar provecho jurídico del hecho de que el gobierno de López Obrador está en la etapa final.

Para concluir, asegura que ni el expresidente Enrique Peña Nieto ni el exsecretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, corren peligro. «Esto es parte del acuerdo político que el presidente celebró». Desde su punto de vista, a López Obrador no le conviene políticamente proceder contra ellos.

El circo mediático puede degenerar en violencia política

En esta guerra de lodo, en la que la justicia se politiza y la política se judicializa, también existen «misiles» de la oposición emplazados en «silos ocultos»

Por Jorge Santa Cruz (*)

Imagen ilustrativa: Drkgk – Wikipedia

La figura del «criterio de oportunidad», es decir, la de los testigos protegidos es una claudicación de la justicia. Demuestra que ésta es incapaz de obtener información de manera científica, sin pactar. Además, premia a los presuntos delincuentes, a cambio de obtener de ellos acusaciones a modo para proceder penal y administrativamente contra los enemigos de los gobernantes en turno.

La Cuarta Transformación (4T), autocanonizada, lo sabe y la utilizará para tratar de rescatar la imagen presidencial y la confianza en su partido, Morena.

Entre que si son peras o son manzanas, entre que si las pruebas presentadas por el exdirector de PEMEX, Emilio «L», son ciertas o falsas, la 4T ya tiene su circo mediático armado.

De entrada, se sabe que investigará a los expresidentes Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón Hinojosa, así como al exsecretario de Hacienda del gobierno anterior, Luis Videgaray Caso. También a algunos gobernadores, diputados y senadores.

La 4T necesita del escándalo para recuperar credibilidad y para resarcir la imagen del Presidente de la República. Lo que quiere este gobierno es desviar la atención de las múltiples tragedias que vive la nación (la del Covid-19, la económica, la de seguridad, la educativa…) porque el año próximo habrá elecciones.

En el centro del escándalo están los sobornos pagados por la tristemente célebre empresa Odebrecht a funcionarios mexicanos.

Los cálculos que hacen en la 4T es que amplios sectores del electorado se darán por bien servidos cuando vean comparecer ante un juez a Peña Nieto, Videgaray, Osorio Chong y otros poderosos del pasado reciente.

Existen voceros del sistema que anticipan, incluso, que Calderón Hinojosa será juzgado, pero en Estados Unidos, donde está sometido a proceso quien fuera su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.

La autocanonizada 4T se frota las manos porque todo esto les podría redituar millones de votos.

Pero… en esta guerra de lodo, en la que la justicia se politiza y la política se judicializa, también existen misiles de la oposición emplazados en silos ocultos. ¿Descartaría usted que el actual senador priista Miguel Ángel Osorio Chong, exsecretario de Gobernación de Peña Nieto, carezca de información confidencial? Él, que fue el jefe del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN)? ¿O que el mismo Calderón haya sido tan confiado como para no guardarse dos o tres ases bajo la manga?

Lo que están haciendo las cúpulas es empujar al país a una confrontación de consecuencias inimaginables. Llama la atención que el mismo día en que el fiscal general Alejandro Gertz Manero reveló el tenor de las acusaciones hechas por Emilio «L» (martes 11 de agosto), fue asesinado Luis Miranda Cardozo, padre del hoy diputado priista Luis Miranda Nava, hombre muy cercano a Peña Nieto.

Será muy difícil que México levante cabeza si —además de la crisis multifactorial que padece— se ve sumido en otra: la de la violencia política. Nadie en su sano juicio quiere otro 1994.

Aclaramos que no somos partidarios de una paz regida por la impunidad, sino de una paz derivada de la estricta aplicación de la justicia, sin consignas ni venganzas.

Lo mejor que le podría pasar a México es que se conociera toda la verdad y que el peso de la justicia cayera sobre quienes han violado la ley, sean del partido que sean. Pero ni unos ni otros pueden decirse limpios y puros. Lo preocupante es que se están llevando al país entre las patas.

(*) Jorge Santa Cruz

Periodista mexicano con 39 años de trayectoria profesional.