El Convento de San Francisco

Lo que comenzó como una pequeña misión fue creciendo e implicó que los franciscanos buscaran ampliar su iglesia, y así fue que en 1716 se reedificaron la nave principal y la Capilla de Balvanera, bajo el talento de Jerónimo Antonio Gil

Por Roberto Santa Cruz (*)

Imagen ilustrativa: Especial

Un año después de la caída de Tenochtitlán, en 1522, con la clara misión de evangelizar, tres integrantes de la Orden de San Francisco, fray Pedro de Gante, Juan de Ayora y Juan de Tecto, llegaron a estas tierras, la naciente Nueva España.

Una labor nada fácil, dadas las circunstancias.

De manera inicial, trabajaron en lo que fue el señorío de Texcoco, pero dos años después, con la llegada de otros frailes franciscanos, se trasladaron a la ciudad de México. Doce religiosos más se integraron en 1524, cuando desembarcaron en Veracruz el 13 de mayo de ese año, lo que implicó que buscaran donde instalarse, donde poder vivir y orar.

Leemos:

Fue en 1524 cuando llegaron los llamados ‘doce primeros’ franciscanos y comenzaron su labor en los pueblos del Valle de México, Texcoco, Huejotzingo y Tlaxcala, que se convirtieron en los primeros centros de cristianización…1

Hernán Cortés, el conquistador, aportó los fondos y así pudieron asentarse en el terreno de 40 mil metros cuadrados. Los límites actuales son Eje Central, Francisco I. Madero, Venustiano Carranza y Simón Bolívar.

Enorme superficie, donde se levantarían una iglesia principal —dedicada a San Francisco de Asís—, capillas, dormitorios, refectorio, huertas, biblioteca y todo lo que pudiera facilitar la estancia de los monjes.

Entre las capillas figuraba una dedicada a la Virgen de Aranzazú, abierta para los peninsulares de origen vizcaíno.

Lo que comenzó como una pequeña misión fue creciendo e implicó que los franciscanos buscaran ampliar su iglesia, y así fue que en 1716 se reedificaron la nave principal y la Capilla de Balvanera, bajo el talento de Jerónimo Antonio Gil.

Capilla de la Balvanera. (RSC)

La magnificencia del altar de la Capilla de la Balvanera es objeto de admiración y reconocimiento hoy en día.

Altar y cúpula de la Capilla de la Balvanera. (RSC)

La puerta que comunica ambos espacios es formidable, con columnas salomónicas y las esculturas de San Antonio, San Judas Tadeo, San Ignacio de Loyola y un Cristo.

Puerta que comunica con la Capilla de la Balvanera. (RSC)

La vida al interior del convento poco se alteró en tres siglos. Puede uno imaginar, con base en los grabados, la paz y tranquilidad; a los frailes en los grandes oficios o en sus celdas humildísimas.

Eugenio Landesio, uno de los pintores académicos más sobresalientes en México, maestro de la Academia de San Carlos, logró plasmar parte de esa atmósfera espiritual en el cuadro Antesacristía del Convento de San Francisco, de 1855.

Antesacristía del Convento de San Francisco, de Eugenio Landesio

De allí se multiplicaría la labor franciscana a todos los territorios del Virreinato, con la expansión de la catequesis y la educación. Los franciscanos se convirtieron en los grandes educadores de los indios, catequistas y promotores del arte.

Desaparición

Las Leyes de Reforma, de las que ya hemos hablado en el artículo dedicado al Convento de Santo Domingo, alcanzaron en 1868 al de San Francisco.

Al pasar a ser propiedad del Estado, comenzó su división en solares y se pusieron a la venta los terrenos. Uno de los beneficiados con ello fue Matías Romero, quien vendió parte del claustro a una confesión protestante, la Iglesia Metodista, que aún está allí, sobre la calle de Fray Pedro de Gante.

Apunta el gran escritor, Cronista de la Ciudad de México, Salvador Novo en su obra México, de 1968:

Se dispersó su valiosísima biblioteca de 16,417 volúmenes, algunos de los cuales aparecieron más tarde en bibliotecas europeas; se vendieron a particulares terrenos del convento y se dio a los protestantes, que la conservan, la capilla que caía (sic) a actual Gante.2

La iglesia principal, rica en arte virreinal, fue desmantelada y sus muros quedaron totalmente desnudos.

Foto: Especial

Después de 30 años de uso, los episcopales venden de nuevo aquella propiedad a la orden de San Ignacio de Loyola, la Compañía de Jesús, y así pasan de nuevo a manos católicas en 1898.

Después, regresa a manos de los seguidores de San Francisco, quienes hasta ahora tienen a su cargo la propiedad.

Uno de los principales méritos al ser recuperada la iglesia fue que se reconstruyó minuciosamente el Altar principal del templo, una obra prodigiosa que, al verla, no se pensaría que es reciente.

El constructor original fue Jerónimo Antonio Gil, en el siglo XVIII.

Altar principal. (RSC)

Pero los estragos fueron mayores en la espléndida fachada de la iglesia. Los grabados previos a la expropiación liberal del siglo XIX muestran una hermosa fachada barroca, con cantera labrada y una pequeña torre.

Aquello fue borrado.

Así era la fachada del templo de San Francisco. (Especial)
Así luce actualmente la fachada del templo dedicado a San Francisco. (RSC)

El derribo de un hotel vecino a la Torre Latinoamericana permitió rescatar parte de uno de los patios, lo que aunado a la reconstrucción del Edificio Rule, que ocupa parte los terrenos vendidos, liberó también la fachada del templo y unos arcos del convento.

La imagen inferior muestra los vestigios de los arcos del Convento de San Francisco.

Vestigios de los arcos. (RSC)

La fachada lateral de San Francisco, que se abría hacia el norte de la propiedad, se mantiene, pero sí sufrió que varios escudos fueran borrados en una falsa pretensión de eliminar su origen, algo que lamentablemente se ha repetido ahora con monumentos profanados como el de la Independencia.

Fachada norte. (RSC)

En un grabado antiguo se aprecia su esplendor e incluso, a la izquierda, parte de una de las capillas derribadas.

Fachada norte, antes de las Leyes de Reforma. (Especial)

La fragmentación de San Francisco fue tal que una de las capillas, la Capilla del Calvario, quedó aislada dentro de un nuevo edificio porfiriano en la esquina de Venustiano Carranza y Eje Central.

Capilla del Calvario. (RSC)

En ese sitio, funcionó el Consejo de la Crónica, hasta su desaparición en tiempos de Marcelo Ebrard como jefe de gobierno de la Ciudad de México. Destacado integrante de la misma fue el historiador Guillermo Tovar de Teresa, autor de la obra Crónica de un patrimonio perdido, en dos tomos, que describe la destrucción de inmuebles en la capital.

Proyectos

Hace varios años se planteó la posibilidad de reconstruir la fachada y los arcos vecinos. Esto quedó detenido, no se ha dicho nada más. Incluso el patio que comunica con la Torre Latinoamericana ha sido nuevamente dividido y las escaleras que iban del templo hacia ella, cerradas con obstáculos.

El patio, hoy. (RSC)

El convento de San Francisco fue el más importante de la ciudad. Aún hoy resulta impresionante ver su iglesia principal e imaginar otras partes que simplemente fueron derribadas en el furor de la Reforma.

Así, hemos escrito ya del derribo de los conventos de Santo Domingo y de Betlemitas. Posteriormente lo haremos lo propio con el de San Agustín, cuya capilla se convertiría en la Biblioteca Nacional.

Fuentes consultadas

  1. José Manuel Martínez Aguilar. Formación y usos de los conventos en la provincia franciscana de Michoacán durante el virreinato. (México: El Colegio de México, 2020). Recuperado de
    https://historiamexicana.colmex.mx/index.php/RHM/article/view/4164/4332

(2) Salvador Novo. México. (México: Ediciones Destino, 1968), p. 232

Los monumentos, su memoria y su historia

Puede afirmarse salomónicamente que los monumentos tienen que permanecer en su sitio y su contexto explicado en una placa, su valor histórico y artístico o bien, desplazados a lugares donde se cuente su historia, sin la necesidad de ser destruidos

Por Mtro. Marco Darío Balderas (*)

Imagen ilustrativa: Escalinata del Hospital de Jesús de la Ciudad de México, en el que reposan los restos de Hernán Cortés (Diego Delso-Wikipedia)

13 de agosto de 1521. Cae la ciudad de México-Tenochtitlan ante Hernán Cortés y sus aliados y con ella el imperio mexica. El próximo 2021 se cumplirá medio milenio de aquella epopeya de dos pueblos tan distintos que al mezclarse formaron uno nuevo y una nueva nación en un largo proceso. En un texto anterior, mencionaba la reciente iconoclastia que ha derribado monumentos, surgida por las protestas contra la segregación y el racismo, particularmente en los Estados Unidos pero que prendió en todo el mundo y sin duda, será un tema principal en 2021 —muy delicado por sus aristas—, primero, el “descubrimiento colombino” de América como precedente y desde luego, la conquista. Sus monumentos, juzgados a la luz del sistema que se impuso para la explotación, por parte de los imperios, del llamado Nuevo Continente, serán blanco de los juicios de diferentes posturas ideológicas.

En la Ciudad de México es particularmente sensible el 12 de octubre o “Día de la raza”, en el que se ataca el monumento a Colón en el Paseo de la Reforma, que ha tenido que ser protegido con vallas cerradas de metal y madera. La figura de Hernán Cortés en México, sin embargo, solo cuenta con un busto en el Hospital de Jesús —institución privada donde se encuentran sus restos—. Bien se han guardado los gobiernos de erigirle un gran monumento, pues sería como echar sal en una herida, a diferencia de países donde se conservaban o se conservan las efigies de figuras históricas como esclavistas y segregacionistas como la de Edward Colston en Bristol, Inglaterra, derribada apenas en junio de este año. Tampoco se salvó de ser derribada la estatua del conquistador Diego de Mazariegos en San Cristóbal de las Casas en 1992. Ni, paradójicamente, se ha salvado la estatua de un personaje progresista como el abolicionista negro Frederick Douglass, famoso por su discurso “Qué es para un esclavo el 4 de Julio”, arrancada de cuajo recientemente en Rochester, Nueva York, en julio.

Es pertinente citar al historiador Pierre Nora, ha dicho Benjamin Stora en un artículo de France Culture, quien escribió que “La historia debe ser el centro del pensamiento y no solo la memoria, si los recuerdos dividen, la historia reúne. El conocimiento histórico (…) es la mejor muralla de los estereotipos que pueden existir alrededor de esta historia sangrienta y terrible que es la historia colonial”, refiriéndose al caso de Francia y Argelia. Stora ha sido comisionado por Emmanuel Macron para trabajar sobre esa penosa historia que se puede comprender conociéndola mejor.1

Esta labor en México ha tenido muchos representantes desde los tiempos mismos de la conquista, hasta épocas más recientes como lo ha recordado Luis Villoro en su libro Los grandes momentos del indigenismo en México o Edmundo O’Gorman al hablar del proceso de La invención de América, libro en el que diserta sobre la hazaña colombina y sus consecuencias.

En julio pasado un joven usuario de la plataforma Change.org, hizo la petición de retirar del Paseo de la Reforma el monumento a Colón por ser considerado un símbolo de glorificación al colonialismo y fue un genocidio contra millones de seres humanos. “La existencia de su monumento se debe a la persistencia del colonialismo como práctica social y cultural”, añadió.2 Apenas este mes de agosto, la activista y artista peruana Daniela Ortiz anunciaba en Tweeter que se marchaba de España tras una serie de amenazas recibidas tras proponer desmontar el monumento a Colón en Barcelona por considerarlo una muestra de simbología racista y colonial.3

Por supuesto que los historiadores se han expresado sobre el tema de los monumentos: Juan Pan-Montojo de la UAM opina que no es positivo destruir elementos del pasado pues nos privan de instrumentos  para su conocimiento y que destruir el monumento de un esclavista es la afirmación de que no se desea replicar sus conductas en nuestra sociedad, pero que en su opinión sería mejor emplazarlos y reinterpretarlos.4 Mientras que Miguel Alonso de la Universidad Autónoma de Barcelona cree que una estatua no es un objeto neutro ni decorativo y que al ser puesta se ha hecho un uso político de la historia, que se debe revisar.5

El presidente galo Macron este junio opinó sobre el asunto: «La República no borrará ninguna huella ni ningún nombre de su historia, no olvidará sus obras ni retirará sus estatuas», ha manifestado en referencia a las críticas al pasado colonial o esclavista del país. «Debemos mirar juntos con lucidez toda nuestra historia, nuestra memoria».6 En tanto que en alguna publicación se ha recordado que el edificio en el que despacha Macron —el palacio del Elíseo—, fue construido por uno de los esclavistas más ricos de Francia en el siglo XVIII, Antoine Crozat, director de la Compañía de Guinea, encargada del suministro de esclavos a las colonias españolas, quien casó a su hija con un aristócrata.7

Puede afirmarse salomónicamente que los monumentos tienen que permanecer un su sitio y su contexto explicado en una placa, su valor histórico y artístico o bien, desplazados a lugares donde se cuente su historia, sin la necesidad de ser destruidos. Al respecto Hernán Cortés puede estar tranquilo para 2021 ya que no existe un gran monumento en su honor en nuestra capital, pero es de temer alguna acción en contra del que existe en su natal Medellín, —que ya ha sido objeto de ataques con pintura el 12 de agosto de 2010— aunque en una de sus cartas de relación él se retrate como un hombre magnánimo en las horas de esa batalla de agosto de 1521.

Son recomendables también para ilustrar estos hechos dos obras: el libro clásico Visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la conquista, con la selección y notas de don Miguel León Portilla y El entuerto de la Conquista, de Luis González, en el que se incluyen sesenta testimonios desde las primeras noticias de un mundo nuevo, pasando por las guerras de conquista, la fundación política de la Nueva España, el cariz económico de la Conquista, la Conquista espiritual, hasta los primeros frutos del choque cultural, que nos dan una idea de estos importantes eventos históricos con textos de destacados protagonistas de los mismos como: Colón, Alejandro VI, Bartolomé de las Casas, Bernal Díaz del Castillo, el mismo Cortés, Pedro de Alvarado, Carlos V y Felipe II, entre muchos otros. Estudiar para comprender.

Son de esperarse una pléyade de artículos, ensayos, libros, películas y series de televisión para el año que viene, una de las cuales ya ha sido presentada su primera parte en streaming y en la televisión abierta: “Hernán”. La industria del cine de Hollywood, en el pasado había situado la realización de este acontecimiento histórico como casi imposible de filmar, pero con los avances tecnológicos en la producción cinematográfica esto ahora es posible y ya se ha hablado de la serie “Cortés”, producida por Steven Spilberg que sería presentada para 2021 en la plataforma Amazon. Ya veremos.

Referencias

1. https://www.franceculture.fr/emissions/linvitee-des-matins/la-memoire?fbclid=IwAR2PK8WwcC9UpN6XhbQgFBefe_ZH13Mj2KfW7U_6nQqmbReQz5EWR6zChl4

2. https://www.sinembargo.mx/15-07-2020/3823782?fbclid=IwAR0Q84ATA9_HzYfCOPhGWdMpc-ohSPD3yjXOcf2OR8kfLDQ8lh6WRb14JPQ

3. https://www.abc.es/cultura/arte/abci-artista-daniela-ortiz-marcha-espana-tras-recibir-amenazas-redes-sociales-202008041256_noticia.html?fbclid=IwAR3ae0L97eM3Tm08tUermND8NGn1AjFk0OcufaG434B-20ARgS1WgFWHbzU

4. https://www.vozpopuli.com/politica/historiadores-black-racismo-estatuas-colon-eeuu_0_1363664825.html?fbclid=IwAR2VmQFA1v_EJc5BVukD53quZNtCBqDUWGPx5BH_0b4JCbdXwsG6PzwnnNU

5. Íbid.

6. https://www.abc.es/cultura/abci-macron-republica-no-olvidara-obras-retirara-estatuas-202006151559_noticia.html?fbclid=IwAR3hVvl32X3yh4L5ZkpwlqZccW-zdLPR-aKSUxaIq0GyZLS-GCg2ltBTgv4

7. https://www.franceculture.fr/histoire/lelysee-le-plus-grand-symbole-a-paris-du-passe-esclavagiste-de-la-france?fbclid=IwAR0DZvd24S66D5UqMdWqjcg1HYesGVn10DZsdJrc_ES2WpamgmEM08DkW3s

(*) Mtro. Marco Darío Balderas

Historiador por la Universidad Iberoamericana y pintor por el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Ha sido investigador y redactor en numerosos proyectos editoriales y ha realizado varías exposiciones y murales privados y comerciales. Ha practicado la docencia en diversas instituciones y se ha desempeñado también como bibliotecario. Actualmente es investigador y redactor en la Fundación Miguel Alemán A.C.