Persecución a científicos tiene tintes de venganza política: Ornelas Carsolio

Por Jorge Santa Cruz.

Producción: Voces Críticas y Sin Compromisos.

Imagen ilustrativa: Gerd Altmann (Pixabay)

La persecución contra los 31 científicos mexicanos tiene tintes de venganza política porque varios de ellos criticaron que el actual fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, haya sido designado como investigador de primer nivel a pesar de que habría utilizado un texto plagiado.

Así lo expone el maestro en justicia federal, Víctor Manuel Ornelas Carsolio, en declaraciones para Voces Críticas y Sin Compromisos.

Destaca que la persecución contra los científicos tiene que ver, también, con las modificaciones a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, mismas que ampliaron el catálogo de delitos, las capacidades punitivas de las instituciones y el poder del Estado.

La delincuencia organizada es un supuesto de excepción en el que los derechos fundamentales se ven considerablemente restringidos en razón de que las personas a las que va dirigido no han logrado introyectar los valores de una sociedad. Resultan particularmente lesivos para la sociedad. Resulta particularmente difícil integrar investigaciones en su contra y por ello, [se tiene] la necesidad de reducir sus derechos fundamentales con la finalidad de facilitar el poder punitivo del Estado en contra de ellos y combatir de mejor manera la delincuencia organizada.

Ornelas Carsolio reconoce que existe la posibilidad de los científicos delincan; sin embargo, considera que es poco probable que los acusados por la Fiscalía General de la República hayan cometido delitos de delincuencia organizada.

Lo que vemos es que esta batalla se dirige en contra de científicos renombrados. Y la parte más relevantes es el antecedente que aparentemente tiene como génesis esta persecución: el señalamiento, la crítica que se hizo al nombramiento del actual fiscal general como investigador de primer nivel en nuestro país, utilizando, aparentemente, una investigación plagiada.

El entrevistado considera que la persecución contra los científicos y contra el excandidato presidencial del PAN, Ricardo Anaya, anticipa una mayor represión en el país.

Entrevista completa al Mtro. Víctor Manuel Ornelas Carsolio

El circo mediático puede degenerar en violencia política

En esta guerra de lodo, en la que la justicia se politiza y la política se judicializa, también existen «misiles» de la oposición emplazados en «silos ocultos»

Por Jorge Santa Cruz (*)

Imagen ilustrativa: Drkgk – Wikipedia

La figura del «criterio de oportunidad», es decir, la de los testigos protegidos es una claudicación de la justicia. Demuestra que ésta es incapaz de obtener información de manera científica, sin pactar. Además, premia a los presuntos delincuentes, a cambio de obtener de ellos acusaciones a modo para proceder penal y administrativamente contra los enemigos de los gobernantes en turno.

La Cuarta Transformación (4T), autocanonizada, lo sabe y la utilizará para tratar de rescatar la imagen presidencial y la confianza en su partido, Morena.

Entre que si son peras o son manzanas, entre que si las pruebas presentadas por el exdirector de PEMEX, Emilio «L», son ciertas o falsas, la 4T ya tiene su circo mediático armado.

De entrada, se sabe que investigará a los expresidentes Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón Hinojosa, así como al exsecretario de Hacienda del gobierno anterior, Luis Videgaray Caso. También a algunos gobernadores, diputados y senadores.

La 4T necesita del escándalo para recuperar credibilidad y para resarcir la imagen del Presidente de la República. Lo que quiere este gobierno es desviar la atención de las múltiples tragedias que vive la nación (la del Covid-19, la económica, la de seguridad, la educativa…) porque el año próximo habrá elecciones.

En el centro del escándalo están los sobornos pagados por la tristemente célebre empresa Odebrecht a funcionarios mexicanos.

Los cálculos que hacen en la 4T es que amplios sectores del electorado se darán por bien servidos cuando vean comparecer ante un juez a Peña Nieto, Videgaray, Osorio Chong y otros poderosos del pasado reciente.

Existen voceros del sistema que anticipan, incluso, que Calderón Hinojosa será juzgado, pero en Estados Unidos, donde está sometido a proceso quien fuera su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.

La autocanonizada 4T se frota las manos porque todo esto les podría redituar millones de votos.

Pero… en esta guerra de lodo, en la que la justicia se politiza y la política se judicializa, también existen misiles de la oposición emplazados en silos ocultos. ¿Descartaría usted que el actual senador priista Miguel Ángel Osorio Chong, exsecretario de Gobernación de Peña Nieto, carezca de información confidencial? Él, que fue el jefe del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN)? ¿O que el mismo Calderón haya sido tan confiado como para no guardarse dos o tres ases bajo la manga?

Lo que están haciendo las cúpulas es empujar al país a una confrontación de consecuencias inimaginables. Llama la atención que el mismo día en que el fiscal general Alejandro Gertz Manero reveló el tenor de las acusaciones hechas por Emilio «L» (martes 11 de agosto), fue asesinado Luis Miranda Cardozo, padre del hoy diputado priista Luis Miranda Nava, hombre muy cercano a Peña Nieto.

Será muy difícil que México levante cabeza si —además de la crisis multifactorial que padece— se ve sumido en otra: la de la violencia política. Nadie en su sano juicio quiere otro 1994.

Aclaramos que no somos partidarios de una paz regida por la impunidad, sino de una paz derivada de la estricta aplicación de la justicia, sin consignas ni venganzas.

Lo mejor que le podría pasar a México es que se conociera toda la verdad y que el peso de la justicia cayera sobre quienes han violado la ley, sean del partido que sean. Pero ni unos ni otros pueden decirse limpios y puros. Lo preocupante es que se están llevando al país entre las patas.

(*) Jorge Santa Cruz

Periodista mexicano con 39 años de trayectoria profesional.