¿Qué somos los maestros? ¿Empleados o profesionales?

Por Fernando Salvador Ugalde Uribe (*).

Imagen ilustrativa: captura de pantalla tomada de PxHere.

Yo tengo cinco años como profesor de tiempo completo. En este lapso tomé más de 40 cursos, dos diplomados en educación, una maestría en educación y docencia y, actualmente, estoy concluyendo un doctorado en educación, lo cual convierte a nuestras instituciones de avanzada. Este es el futuro de las instituciones que van a sobrevivir: ¡preparar a sus docentes!

Estoy dando clases, en el Instituto de Estudios Superiores para la Educación por Competencias (INAEC). Durante mis sesiones con profesores de todos los niveles, hay dos preguntas que escucho constantemente: “¿Cómo le hago para que todos mis alumnos aprendan?” y “¿Qué me hace falta?”. Lo que encontramos es que no solamente requieren de ciertos criterios o de experiencia en sus trabajos, sino también de una didáctica eficiente y eficaz que les permita conectar el conocimiento con sus alumnos.

Cuando hablamos del futuro o pensamos que lo vamos a ver, es porque el futuro ya nos alcanzó. ¡Hoy el futuro es el presente! Tenemos que actuar. Por eso proponemos una nueva forma de trabajar profesionalmente, una nueva forma de educar, una nueva forma de enseñar con el objetivo común que todo buen docente espera al realizar su didáctica, y que consiste en lograr “la transformación del alumno”, su objetivo final, su trascendencia, mediante la transferencia del conocimiento.

Aquellos pensadores como Piaget, Decroly, Montessori, Freire, Enrique Rébsamen, Melchor Ocampo y muchos más, nunca hubieran imaginado que los alumnos de hoy demanden un giro de 360° en la educación. Los alumnos son inconformes. Tienen mucha información, mala o buena; y muchas ganas de aprender el por qué y el para qué. Además, esperan un verdadero profesor-docente-maestro, involucrado, activo, emotivo, profesional. 

Ahora el reto del docente es crear a sus estudiantes un ambiente de aprendizaje individual que funcione y que sea un eficaz para ambos. Y que si no funciona, pueda el profesor cambiarlo hasta que funcione. Algo así como la prueba del pastel de una boda que recibe la aprobación hasta que tiene el sabor deseado, el que se tiene en la mente.

Cuando hablamos de la Educación también tenemos que referirnos a la gestión educativa y a sus niveles de concreción, esto es, al involucramiento y responsabilidad de todos. Por eso proponemos también un cambio con los stakeholders de la educación, esto es con “todos los involucrados directa o indirectamente en la educación del estudiante”. No podemos aplicar una nueva didáctica sin contar con la gestión educativa.

Nuestra didáctica del siglo XXII propone pasar de una organización vertical a una horizontal; de una infraestructura cerrada a una abierta, donde la carga curricular se forme de abajo hacia arriba y no de arriba hacia abajo. Se plantea que la cultura corporativa educativa se oriente en la relación maestro-necesidad-alumno. Proponemos que los programas se realicen con un diseño moderno orientado al futuro, y que se puedan corregir de una forma ágil y simple para favorecer la transferencia de la educación, fomentar ampliamente la cultura del servicio y maximizar la creatividad de los docentes.

Nuestra didáctica del siglo XXII está basada en las nuevas metodologías de la educación, en los nuevos pedagogos y las nuevas formas del pensamiento de las escuelas de los maestros de avanzada, esto es, en aplicar los nuevos paradigmas de liderazgo propuestos por Jim Collins y Simon Sinek, la una empatía profunda intensa de Goleman, las nuevas competencias de los docentes de Phillips Perrenot, los nuevos diseños instruccionales de Manuel Área, la nueva reforma curricular propuesta por Díaz Barriga, las nuevas motivaciones de la neurociencia educativa (neuro-educación) y la inteligencia emocional educativa. De igual amenra, los nuevos procesos de trabajo de Fujimoto, las nuevas estrategias de enseñanza de Frida Díaz Barriga, las “Preguntas Poderosas” de Beatriz Capdevielle y las claves de la felicidad de Tal Ben-Shahar.

Esto, querido público, es la didáctica del siglo XXII, que desarrollamos para una nueva educación, antes de que el futuro nos arrastre y acabe con las instituciones.
Usted, querido lector, ¿qué opina?

Saludos cordiales.

(*) Fernando Salvador Ugalde Uribe

Candidato a doctor en educación. Académico universitario